{"id":218579,"date":"2026-05-11T17:20:58","date_gmt":"2026-05-11T21:20:58","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=218579"},"modified":"2026-05-11T17:20:58","modified_gmt":"2026-05-11T21:20:58","slug":"la-personalidad-subrepticia-de-joaquin-balaguer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/la-personalidad-subrepticia-de-joaquin-balaguer\/","title":{"rendered":"La personalidad subrepticia de Joaqu\u00edn Balaguer"},"content":{"rendered":"<p><strong>Roberto R\u00edmoli<\/strong><\/p>\n<p>(Periodista e\u00a0 investigador en Comunicaci\u00f3n y Psicolog\u00eda)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Joaqu\u00edn Balaguer encarn\u00f3 una de las figuras m\u00e1s complejas y duraderas de la pol\u00edtica dominicana del siglo XX, caracterizada por una personalidad subrepticia que le permiti\u00f3 ejercer el poder absoluto sin asumir siempre la responsabilidad directa de sus decisiones.<\/p>\n<p>Lejos del estilo frontal y autoritario de su mentor Rafael Leonidas Trujillo Molina, Balaguer supo cultivar un m\u00e9todo de liderazgo y comunicaci\u00f3n mucho m\u00e1s indirecto, donde los comentarios aparentemente inocentes o quejas formuladas en voz baja se convert\u00edan en instrucciones precisas para sus subalternos. Esta astucia no era mera t\u00e1ctica ret\u00f3rica, sino un rasgo estructural de su car\u00e1cter: una forma de gobernar que preservaba su imagen de estadista e intelectual de primer orden, mientras aseguraba la expresi\u00f3n implacable de sus prop\u00f3sitos. Analizar esta dimensi\u00f3n revela c\u00f3mo Balaguer transform\u00f3 la ambig\u00fcedad en un instrumento de control, consolidando un r\u00e9gimen que dur\u00f3 m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, entre 1966 y 1996.<\/p>\n<p>El origen de la personalidad subrepticia se remonta a su formaci\u00f3n durante la era trujillista, donde aprendi\u00f3 que la supervivencia pol\u00edtica depend\u00eda de la capacidad para ocultar intenciones reales tras un velo de cortes\u00eda y erudici\u00f3n. Como secretario de Trujillo y luego presidente provisional tras su asesinato en 1961, Balaguer observ\u00f3 que las ordenes expl\u00edcitas dejaban huellas peligrosas. Por ello, opt\u00f3 por un estilo que privilegiaba su gesti\u00f3n: en lugar de dictar, comentaba o se quejaba de alg\u00fan problema \u00a0ante sus colaboradores m\u00e1s cercanos, como sucedi\u00f3 con el caso de Orlando Mart\u00ednez, me han dicho dos exgenerales y un abogado: \u201c<em>Este muchacho no me va a dejar gobernar<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Esta t\u00e9cnica comunicacional no solo probaba la lealtad y la perspicacia de sus subordinados, sino que, les otorgaba la ilusi\u00f3n de iniciativa propia, reforzando su dependencia emocional y pol\u00edtica hacia el \u201cdoctor\u201d.<\/p>\n<p>Cuando Balaguer hac\u00eda un comentario aparentemente casual \u2014como lamentarse de la lentitud de una obra p\u00fablica o quejarse de la ineficiencia de un funcionario\u2014 sus subalternos interpretaban la se\u00f1al como una directiva imperiosa, y en su interior sonaba la alarma de la adulacion. No era como un decreto o una orden escrita; bastaba una frase pronunciada en tono de preocupaci\u00f3n o iron\u00eda para que ministros, gobernadores o jefes militares movilizaran recursos y personal. Este mecanismo subrepticio generaba una din\u00e1mica de anticipaci\u00f3n constante en el aparato estatal: cada queja del presidente era le\u00edda como un mandato velado, lo que eliminaba la necesidad de confrontaciones directas y minimizaba el riesgo de que Balaguer apareciera como el autor expl\u00edcito de medidas impopulares o controvertidas.<\/p>\n<p>Esta misma personalidad subrepticia se manifest\u00f3 con maestr\u00eda en su obra testimonial. En 1987, al publicar <strong>Memorias de un cortesano de la era de Trujillo<\/strong>, Balaguer dej\u00f3 una de las muestras m\u00e1s emblem\u00e1ticas de su estilo indirecto y calculado. Al referirse al asesinato del periodista Orlando Mart\u00ednez, en lugar de ofrecer una explicaci\u00f3n detallada o nombres concretos, insert\u00f3 una famosa pagina en blanco. En ella, el expresidente escribi\u00f3 que se\u00f1alar\u00eda la verdad sobre el crimen solo despu\u00e9s de su muerte, encomendando a \u201cuna persona amiga\u201d la tarea de llenar esa hoja con los detalles que \u00e9l prefer\u00eda no consignar en vida. Esta p\u00e1gina en blanco no solo fue un olvido ni mucho menos un error editorial: constituy\u00f3 un acto deliberado de ambig\u00fcedad calculada, un comentario velado que proyectaba su voz m\u00e1s all\u00e1 de su existencia f\u00edsica sin comprometerlo directamente.<\/p>\n<p>La p\u00e1gina en blanco de la obra referida ilustra a perfecci\u00f3n como Balaguer convert\u00eda el silencio y la insinuaci\u00f3n en herramientas de poder. Al igual que las quejas susurradas a subalternos, esa hoja vac\u00eda obligaba a otros \u2014lectores, historiadores, soci\u00f3logos y allegados\u2014 a interpretar, esperar o actuar la funci\u00f3n de una verdad que \u00e9l emit\u00eda sin asumir plena responsabilidad. Generaba expectativa, plausible denegabilidad y un aura de misterio que reforzaba su imagen de hombre prudente y profundo. Incluso d\u00e9cadas despu\u00e9s de su muerte, en 2002, la p\u00e1gina sigue sin ser llenada oficialmente, manteniendo viva la din\u00e1mica de anticipaci\u00f3n que tanto caracteriz\u00f3 su liderazgo.<\/p>\n<p>La eficacia de este estilo radicaba en su capacidad de crear plausible denegabilidad. Si una acci\u00f3n derivada de una queja presidencial generaba cr\u00edticas, Balaguer pod\u00eda argumentar que solo hab\u00eda expresado una preocupaci\u00f3n ciudadana, nunca una instrucci\u00f3n. De este modo, manten\u00eda intacta su imagen de hombre prudente y mesurado, mientras sus subalternos cargaban con la responsabilidad operativa \u2014y en ocasiones con las consecuencias pol\u00edticas\u2014. La p\u00e1gina en blanco opera bajo la misma l\u00f3gica: el secreto quedaba \u201cdelegado\u201d sin que Balaguer tenga que pronunciar los nombres en vida.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta personalidad subrepticia tambi\u00e9n gener\u00f3 costos institucionales significativos. La dependencia de interpretaciones subjetivas de comentarios, quejas y p\u00e1ginas en blanco provocaba ineficiencias, malentendidos y, en algunos casos, excesos que Balaguer no pod\u00eda desautorizar p\u00fablicamente si era necesario. El miedo que generaba equivocarse en la lectura de una insinuaci\u00f3n presidencial paralizaba iniciativas y fomentaba el servilismo sobre la creatividad administrativa. En \u00faltima instancia, este modelo de liderazgo reforzaba el autoritarismo solipsista que caracteriz\u00f3 sus gobiernos: el poder flu\u00eda de una sola fuente, pero nunca de manera transparente.<\/p>\n<p>En el contexto m\u00e1s amplio de la historia dominicana, la personalidad subrepticia de Balaguer representa una evoluci\u00f3n refinada del caudillismo caribe\u00f1o. Mientras Trujillo impuso su voluntad mediante terror directo, Balaguer disimulaba bajo capas de intelectualismo, aparente diferencia y recursos literarios como la \u201cp\u00e1gina en blanco\u201d. Este estratega le permiti\u00f3 sobrevivir a transiciones democr\u00e1ticas, derrotas electorales temporales y oposiciones internas, manteniendo un control efectivo incluso cuando aparentaba ceder espacio. Su legado, por lo tanto, trasciende las obras materiales y se circunscribe en la psicolog\u00eda del poder: una lecci\u00f3n sobre c\u00f3mo la ambig\u00fcedad calculada puede ser m\u00e1s duradera que la fuerza bruta.<\/p>\n<p>La personalidad subrepticia de Balaguer no fue un defecto, sino el eje central de su longevidad pol\u00edtica. Al valerse de comentarios, quejas y gestos simb\u00f3licos como la \u201cp\u00e1gina en blanco\u201d de sus memorias como veh\u00edculos de sus prop\u00f3sitos, transform\u00f3 a sus subalternos \u2014y a la posteridad\u2014 en extensiones silenciosas de su voluntad, preservando al mismo tiempo la apariencia de un liderazgo reflexivo y distante, explicando tanto este rasgo sus logros como sus sombras: un estado modernizado bajo un control invisible, donde la verdadera orden \u2014o la verdad inc\u00f3moda\u2014 siempre permanec\u00eda oculta tras una frase aparentemente inocua o una hoja deliberadamente vac\u00eda. Entender esta dimensi\u00f3n es esencial para comprender no solo al hombre, sino el modelo de poder que a\u00fan reverbera en la cultura pol\u00edtica dominicana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto R\u00edmoli (Periodista e\u00a0 investigador en Comunicaci\u00f3n y Psicolog\u00eda) &nbsp; Joaqu\u00edn Balaguer encarn\u00f3 una de las figuras m\u00e1s complejas y duraderas de la pol\u00edtica dominicana del siglo XX, caracterizada por una personalidad subrepticia que le permiti\u00f3 ejercer el poder absoluto sin asumir siempre la responsabilidad directa de sus decisiones. 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