{"id":217713,"date":"2026-04-29T21:16:20","date_gmt":"2026-04-30T01:16:20","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=217713"},"modified":"2026-04-29T21:16:20","modified_gmt":"2026-04-30T01:16:20","slug":"gobernar-en-tiempo-de-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/gobernar-en-tiempo-de-crisis\/","title":{"rendered":"Gobernar en tiempo de crisis"},"content":{"rendered":"<p>Nelson Encarnaci\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gobernar en la bonanza resulta una tarea relativamente f\u00e1cil, aunque dirigir un pa\u00eds nunca est\u00e1 exento de problemas, conflictos y de decisiones que conllevan un elevado riesgo.<\/p>\n<p>Donde los gobernantes est\u00e1n obligados a demostrar su capacidad es cuando una naci\u00f3n entra en un periodo de incertidumbre, sobre todo cuando esta obedece a factores externos incontrolables en el plano interno.<\/p>\n<p>En los buenos tiempos los ingresos fiscales crecen, los impuestos entran con facilidad, el turismo florece, las remesas aumentan y la administraci\u00f3n dispone de recursos para lanzar programas sociales, cortar cintas de inauguraciones y mantener altos niveles de aprobaci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>Sin embargo, hasta estos periodos suelen ser enga\u00f1osos. La historia reciente de Am\u00e9rica Latina est\u00e1 llena de ejemplos: gobiernos que recibieron r\u00edos de dinero por altos precios de las materias primas, que en lugar de ahorrar e invertir en productividad, prefirieron expandir el Estado y comprar lealtad pol\u00edtica. Cuando lleg\u00f3 la crisis, el castillo de naipes se derrumb\u00f3.<\/p>\n<p>Cuando golpea la tormenta\u2014ya sea por una pandemia, una crisis energ\u00e9tica, inflaci\u00f3n descontrolada, ca\u00edda del turismo o shock externo\u2014, el panorama cambia radicalmente. Ya no hay margen para errores.<\/p>\n<p>El gobernante debe tomar decisiones impopulares, priorizar entre necesidades urgentes, negociar con escasez y, sobre todo, mantener la confianza de la poblaci\u00f3n mientras le pide sacrificios.<\/p>\n<p>El panorama descrito no corresponde precisamente a la Rep\u00fablica Dominicana, pues en nuestro pa\u00eds nunca ha existido una abundancia de recursos, sino que, m\u00e1s bien, lo que se ingresa por el cobro de impuestos y aranceles no alcanza para solventar las necesidades cotidianas en una naci\u00f3n donde todo est\u00e1 por resolverse.<\/p>\n<p>Es lamentable que, transcurridos m\u00e1s de sesenta a\u00f1os de democracia, no exista uno solo de los grandes problemas nacionales que haya sido resuelto.<\/p>\n<p>En ese sentido, si bien renglones del sector externo como turismo, remesas y zonas francas han estado en auge, la realidad es que ellos por s\u00ed solos no pueden cubrir las necesidades que se demandan en otras \u00e1reas.<\/p>\n<p>Dicho lo anterior, el presidente Luis Abinader est\u00e1 tratando de enfrentar la crisis derivada de los conflictos b\u00e9licos mediante la b\u00fasqueda de un consenso con los sectores esenciales del pa\u00eds, debido a que, si bien el responsable de afrontarla mediante la aplicaci\u00f3n de medidas heroicas, al final los efectos negativos gravitan sobre todos los dominicanos. Muy sencillo.<\/p>\n<p>Nelsonencar10@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nelson Encarnaci\u00f3n &nbsp; Gobernar en la bonanza resulta una tarea relativamente f\u00e1cil, aunque dirigir un pa\u00eds nunca est\u00e1 exento de problemas, conflictos y de decisiones que conllevan un elevado riesgo. 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