{"id":216635,"date":"2026-04-15T16:30:03","date_gmt":"2026-04-15T20:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=216635"},"modified":"2026-04-15T16:30:03","modified_gmt":"2026-04-15T20:30:03","slug":"si-el-papa-habla-de-politica-tendra-respuestas-de-politicos-aludidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/si-el-papa-habla-de-politica-tendra-respuestas-de-politicos-aludidos\/","title":{"rendered":"Si el Papa Habla de Pol\u00edtica Tendr\u00e1 Respuestas de Pol\u00edticos Aludidos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes<\/strong><\/p>\n<p>Hay momentos en la historia en que las palabras dejan de ser palabras y se convierten en piedra.<\/p>\n<p>No la piedra que vuela en la guerra, sino la que se levanta para marcar un l\u00edmite.<\/p>\n<p>Entonces el mundo, que siempre fue un territorio de ideas en disputa, se reduce a una l\u00ednea: de un lado los que entran, del otro los que no deben entrar.<\/p>\n<p>El reciente enfrentamiento entre el Presidente\u00a0Donald Trump\u00a0y el papa\u00a0Le\u00f3n XIV, rese\u00f1ado por los medios no es una simple disputa entre un pol\u00edtico y un pont\u00edfice. Es algo m\u00e1s antiguo: el choque entre la frontera y la conciencia.<\/p>\n<p>Trump habla como hablan los jefes de Estado cuando sienten que el mundo se desordena: con la l\u00f3gica del control, de la seguridad, del territorio.<\/p>\n<p>No quiere \u2014dice\u2014 un Papa que tolere que Ir\u00e1n tenga armas nucleares.<\/p>\n<p>En\u00a0 esa frase no solo hay pol\u00edtica exterior; hay una concepci\u00f3n del poder, una visi\u00f3n del orden basada en la disuasi\u00f3n, en la fuerza, en la prevenci\u00f3n del riesgo antes de que se materialice.<\/p>\n<p>El Papa, en cambio, habla como han hablado los pastores durante siglos: con o sin ej\u00e9rcito, pero con autoridad moral.<\/p>\n<p>Dice \u201cbasta de guerra\u201d.<\/p>\n<p>Invoca el Evangelio.<\/p>\n<p>Recuerda que hay demasiados inocentes muriendo. Y en su lenguaje no hay estrategia, sino conciencia; no hay c\u00e1lculo, sino advertencia.<\/p>\n<p>Pero entre esas dos voces aparece una tercera realidad, inc\u00f3moda, visible: el muro.<\/p>\n<p>Porque s\u00ed, Roma tiene muros. Los tiene altos, antiguos, s\u00f3lidos.<\/p>\n<p>La\u00a0Ciudad del Vaticano\u00a0no es una met\u00e1fora: es un Estado rodeado de piedra. Yo los vi. Los camin\u00e9. Los sent\u00ed.<\/p>\n<p>No son alegor\u00eda, son frontera. No fueron levantados ayer ni responden a una pol\u00edtica migratoria contempor\u00e1nea: vienen de siglos de historia, de invasiones, de defensa, de supervivencia.<\/p>\n<p>Pero existen. Y su existencia recuerda una verdad inc\u00f3moda: incluso el centro espiritual del catolicismo vive delimitado.<\/p>\n<p>Ah\u00ed es donde la discusi\u00f3n se vuelve peligrosa, porque puede deslizarse hacia la demagogia.<\/p>\n<p>Cuando el papa\u00a0Francisco\u00a0dijo en 2016 que quien levanta muros y no puentes \u201cno es cristiano\u201d, hablaba en un plano moral, universal, casi po\u00e9tico.<\/p>\n<p>Era una exhortaci\u00f3n \u00e9tica, no un decreto administrativo. Pero el mundo real no se gobierna solo con met\u00e1foras.<\/p>\n<p>Ning\u00fan Estado \u2014ni el m\u00e1s peque\u00f1o, ni el m\u00e1s espiritual\u2014 existe sin control de acceso.<\/p>\n<p>No hay soberan\u00eda sin frontera, ni frontera sin reglas.<\/p>\n<p>Decir que nadie puede violar la frontera de un pa\u00eds no es una consigna ideol\u00f3gica. Es un principio soberano. Y ese principio tiene una historia precisa: la\u00a0Paz de Westfalia.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 fue la Paz de Westfalia?<\/p>\n<p>Fue el conjunto de tratados firmados en 1648, principalmente en las ciudades de M\u00fcnster y Osnabr\u00fcck, que puso fin a la devastadora Guerra de los Treinta A\u00f1os, un conflicto que desangr\u00f3 Europa y que mezcl\u00f3 religi\u00f3n, poder y territorio.<\/p>\n<p>Pero su importancia no est\u00e1 solo en el fin de una guerra, sino en el nacimiento de un orden nuevo, radical para su tiempo:<\/p>\n<p>\u2014 estableci\u00f3 que cada Estado es soberano dentro de su territorio,<\/p>\n<p>\u2014 consagr\u00f3 el principio de no intervenci\u00f3n en los asuntos internos de otros Estados,<\/p>\n<p>\u2014 limit\u00f3 la pretensi\u00f3n de poderes universales \u2014como el Imperio o incluso la autoridad religiosa\u2014 de imponer su voluntad pol\u00edtica sobre naciones independientes,<\/p>\n<p>\u2014 y afirm\u00f3 que las fronteras deben ser respetadas como expresi\u00f3n concreta de esa soberan\u00eda.<\/p>\n<p>En otras palabras, ah\u00ed naci\u00f3 el mundo moderno de los Estados.<\/p>\n<p>Sin Westfalia no hay diplomacia contempor\u00e1nea, ni equilibrio de poder, ni derecho internacional como lo entendemos hoy.<\/p>\n<p>Fue el momento en que Europa dej\u00f3 atr\u00e1s las guerras de religi\u00f3n como instrumento de orden y comenz\u00f3 a organizarse en Estados que se reconocen mutuamente.<\/p>\n<p>Pero la historia, que siempre introduce matices y desarma las certezas absolutas, tambi\u00e9n muestra la otra cara: el que huye, el que escapa, el que cruza no por ambici\u00f3n sino por necesidad.<\/p>\n<p>El refugiado, el perseguido, el hambriento.<\/p>\n<p>Y entonces la frontera, aunque leg\u00edtima, deja de ser una l\u00ednea absoluta para convertirse en un dilema moral.<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 el drama de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>No es nuevo que un presidente de Estados Unidos discrepe con un papa.\u00a0Bill Clinton\u00a0lo hizo con\u00a0Juan Pablo II\u00a0sobre el aborto, y\u00a0George W. Bush\u00a0sobre la investigaci\u00f3n con c\u00e9lulas madre.<\/p>\n<p>Pero aquellas diferencias ten\u00edan un lenguaje.<\/p>\n<p>Hab\u00eda desacuerdo, s\u00ed, pero tambi\u00e9n contenci\u00f3n, respeto, incluso reconocimiento mutuo de los roles: uno pol\u00edtico, el otro moral.<\/p>\n<p>Hoy es distinto.<\/p>\n<p>Hoy el desacuerdo se parece demasiado a un pleito de gallos.<\/p>\n<p>Y cuando el lenguaje se degrada, el contenido se radicaliza.<\/p>\n<p>Lo que antes era un intercambio de posiciones se convierte en un enfrentamiento de legitimidades: qui\u00e9n tiene derecho a hablar, qui\u00e9n tiene autoridad para juzgar, qui\u00e9n representa al mundo.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed conviene decir algo con claridad, sin rodeos, porque en esto hay una verdad que no admite ambig\u00fcedad:<\/p>\n<p>Si un Papa afirma que no es un actor pol\u00edtico, no puede intervenir de manera constante y directa en asuntos pol\u00edticos concretos \u2014guerras, gobiernos, decisiones estrat\u00e9gicas\u2014 sin esperar respuesta de los pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Porque en el momento en que entra en ese terreno, aunque lo haga desde la moral, entra tambi\u00e9n en el espacio de la controversia p\u00fablica.<\/p>\n<p>Y la controversia no es un mon\u00f3logo.<\/p>\n<p>Es un di\u00e1logo\u2026 o una confrontaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Papa puede hablar en nombre del Evangelio, puede denunciar la guerra, puede llamar a la paz.<\/p>\n<p>Pero cuando sus palabras aluden, aunque sea indirectamente, a decisiones de gobiernos espec\u00edficos, esas palabras adquieren inevitablemente un car\u00e1cter pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Y la pol\u00edtica, por su propia naturaleza, responde.<\/p>\n<p>Por eso lo que estamos viendo no es solo un choque de personalidades.<\/p>\n<p>Es una consecuencia l\u00f3gica: cuando la moral se expresa sobre la pol\u00edtica, la pol\u00edtica responde; cuando la conciencia interpela al poder, el poder se defiende.<\/p>\n<p>Porque en el fondo, lo que se discute no es Ir\u00e1n, ni la guerra, ni siquiera la migraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que se discute es qui\u00e9n define el orden del mundo: si la fuerza o la conciencia, si la frontera o la fraternidad, si la seguridad o la compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Y la respuesta, como casi siempre en la historia, no ser\u00e1 pura.<\/p>\n<p>Vendr\u00e1 de un equilibrio dif\u00edcil, tenso, imperfecto, donde ning\u00fan principio podr\u00e1 imponerse sin l\u00edmites.<\/p>\n<p>Porque ning\u00fan pa\u00eds puede renunciar a controlar su frontera.<\/p>\n<p>Pero ning\u00fan mundo puede sobrevivir si olvida por completo al que toca a su puerta.<\/p>\n<p>Y esa es la lecci\u00f3n que la historia repite, con la paciencia de los siglos, a quienes quieran escucharla: la estabilidad no se importa; se fabrica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes Hay momentos en la historia en que las palabras dejan de ser palabras y se convierten en piedra. No la piedra que vuela en la guerra, sino la que se levanta para marcar un l\u00edmite. Entonces el mundo, que siempre fue un territorio de ideas en disputa, se reduce a &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":216636,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[49],"tags":[],"class_list":["post-216635","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/GRIMALDI12.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/216635","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=216635"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/216635\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/216636"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=216635"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=216635"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=216635"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}