{"id":213637,"date":"2026-03-07T12:25:03","date_gmt":"2026-03-07T16:25:03","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=213637"},"modified":"2026-03-07T12:25:03","modified_gmt":"2026-03-07T16:25:03","slug":"el-pais-del-relato-y-el-pais-real","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/el-pais-del-relato-y-el-pais-real\/","title":{"rendered":"El pa\u00eds del relato y el pa\u00eds real"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dr. Isa\u00edas Ramos<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-213638\" src=\"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/PHOTO-2026-03-02-05-43-26-300x199.jpg\" alt=\"Doctor Isa\u00edas Ramos\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/PHOTO-2026-03-02-05-43-26-300x199.jpg 300w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/PHOTO-2026-03-02-05-43-26-1024x678.jpg 1024w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/PHOTO-2026-03-02-05-43-26-768x508.jpg 768w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/PHOTO-2026-03-02-05-43-26.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>La rendici\u00f3n de cuentas del presidente Luis Abinader dej\u00f3 una impresi\u00f3n impecable en forma y preocupante en fondo: un gobierno cada vez m\u00e1s eficaz para administrar el relato y cada vez menos dispuesto a confrontarlo con la experiencia real de la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>El discurso fue una sucesi\u00f3n ordenada de cifras, rankings, inversiones, acuerdos estrat\u00e9gicos y promesas tecnol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Sobre el papel, la Rep\u00fablica Dominicana parece avanzar sin tropiezos: crece la econom\u00eda, bajan indicadores de pobreza, se fortalecen el turismo y las zonas francas, se anuncian obras y se proyecta modernidad.<\/p>\n<p>Nada de eso es irrelevante.<\/p>\n<p>El problema comienza cuando el \u00e9xito estad\u00edstico no logra traducirse en tranquilidad cotidiana. Porque hay dos pa\u00edses coexistiendo al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Est\u00e1 el pa\u00eds que se describe desde el podio: el de la macroeconom\u00eda celebrada, los r\u00e9cords hist\u00f3ricos y la confianza institucional.<\/p>\n<p>Y est\u00e1 el pa\u00eds que se vive desde la calle: el del salario que no alcanza, la compra reducida, la factura el\u00e9ctrica temida, el transporte caro, la informalidad persistente y el joven que trabaja sin sentir que progresa.<\/p>\n<p>La pregunta central no es cu\u00e1nto creci\u00f3 la econom\u00eda.<\/p>\n<p>La pregunta central es qui\u00e9n est\u00e1 viviendo realmente ese crecimiento.<\/p>\n<p>Se insiste en presentar al turismo y a las zonas francas como locomotoras indiscutibles del desarrollo. Su peso es innegable.<\/p>\n<p>Pero desarrollo no es solo expansi\u00f3n; es distribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un modelo econ\u00f3mico no se legitima por la cantidad de divisas que genera, sino por la calidad de vida que produce.<\/p>\n<p>Si amplios sectores laborales vinculados a esas actividades contin\u00faan atrapados en ingresos insuficientes y vulnerabilidad estructural, entonces la locomotora avanza, pero no necesariamente arrastra bienestar compartido.<\/p>\n<p>Algo similar ocurre con la reducci\u00f3n de la pobreza.<\/p>\n<p>Puede existir mejor\u00eda metodol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Puede haber variaci\u00f3n estad\u00edstica favorable.<\/p>\n<p>Pero cuando miles de hogares siguen dependiendo de ayudas m\u00ednimas para sostener consumos esenciales, el triunfalismo pierde fuerza.<\/p>\n<p>El subsidio puede evitar una ca\u00edda mayor; no puede venderse como ascenso social. Puede contener la urgencia; no puede reemplazar la dignidad de ingresos suficientes y estabilidad real.<\/p>\n<p>Ah\u00ed emerge el problema de fondo: la distancia entre crecimiento agregado y prosperidad distribuida. Y esa distancia no es casual.<\/p>\n<p>Se ampl\u00eda cuando la agenda p\u00fablica comienza a inclinarse sistem\u00e1ticamente hacia los sectores con mayor capacidad de presi\u00f3n.<\/p>\n<p>La captura de agenda no siempre se manifiesta en esc\u00e1ndalos ruidosos. A veces opera de forma silenciosa: exenciones prolongadas sin evaluaci\u00f3n rigurosa, regulaciones dise\u00f1adas con destinatario impl\u00edcito, contratos con competencia limitada, prioridades que encuentran velocidad cuando hay lobby y lentitud cuando lo que hay es necesidad social.<\/p>\n<p>No hace falta una ilegalidad estridente para producir un Estado desequilibrado.<\/p>\n<p>Basta con que el inter\u00e9s general pierda terreno frente a intereses mejor organizados. El ciudadano puede no conocer cada expediente.<\/p>\n<p>Pero conoce el resultado. Percibe cuando las reglas no pesan igual para todos. Percibe cuando se exige disciplina a la mayor\u00eda mientras se concede flexibilidad a quienes tienen acceso. Percibe cuando el sacrificio se distribuye con rapidez y el beneficio con lentitud.<\/p>\n<p>De esa experiencia nace algo m\u00e1s corrosivo que el malestar: nace la desconfianza. Y ning\u00fan pa\u00eds puede sostener estabilidad duradera sobre una ciudadan\u00eda que desconf\u00eda de la equidad de sus propias reglas.<\/p>\n<p>A ese cuadro se suma una tentaci\u00f3n contempor\u00e1nea: sustituir gobierno por comunicaci\u00f3n. Informar es una obligaci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Propagandizar es otra cosa.<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n explica y rinde cuentas; la propaganda selecciona y amplifica. La primera fortalece la autoridad.<\/p>\n<p>La segunda la desgasta, porque intenta resolver en el plano de la percepci\u00f3n lo que no logra resolver en la vida concreta.<\/p>\n<p>Se puede dominar el titular del d\u00eda y, sin embargo, perder el juicio silencioso de la gente. La realidad tiene una contundencia que ning\u00fan relato logra domesticar.<\/p>\n<p>La madre que no completa la compra no necesita gr\u00e1ficos.<\/p>\n<p>El joven que trabaja y no progresa no necesita rankings.<\/p>\n<p>El empleado que escucha hablar de bonanza mientras hace cuentas para llegar a fin de mes no necesita interpretaci\u00f3n oficial de su dificultad. Ya la conoce.<\/p>\n<p>En el Frente C\u00edvico y Social entendemos que la Rep\u00fablica Dominicana necesita crecimiento, inversi\u00f3n y modernizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero necesita algo todav\u00eda m\u00e1s decisivo: un Estado que mida su \u00e9xito por la fortaleza de su clase media y la reducci\u00f3n real de la vulnerabilidad, no solo por el desempe\u00f1o macroecon\u00f3mico.<\/p>\n<p>Necesita reglas que no se inclinen ante el poder de presi\u00f3n.<\/p>\n<p>Necesita liderazgo que prefiera la verdad inc\u00f3moda a la autocomplacencia bien producida.<\/p>\n<p>Porque la estabilidad verdadera no nace del relato, sino de la justicia en las reglas. Y el crecimiento que no se convierte en bienestar compartido termina erosionando la confianza que lo sostiene.<\/p>\n<p>Cuando la versi\u00f3n del poder no cabe en la experiencia del pueblo, el problema ya no es de comunicaci\u00f3n. Es de rumbo. Despierta RD!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Dr. Isa\u00edas Ramos La rendici\u00f3n de cuentas del presidente Luis Abinader dej\u00f3 una impresi\u00f3n impecable en forma y preocupante en fondo: un gobierno cada vez m\u00e1s eficaz para administrar el relato y cada vez menos dispuesto a confrontarlo con la experiencia real de la mayor\u00eda. 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