{"id":211578,"date":"2026-02-11T15:49:03","date_gmt":"2026-02-11T19:49:03","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=211578"},"modified":"2026-02-11T15:49:03","modified_gmt":"2026-02-11T19:49:03","slug":"manzanillo-territorio-vulnerable-impactado-sin-resarcimiento-por-megaproyecto-energetico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/manzanillo-territorio-vulnerable-impactado-sin-resarcimiento-por-megaproyecto-energetico\/","title":{"rendered":"Manzanillo: territorio vulnerable impactado sin resarcimiento por megaproyecto energ\u00e9tico"},"content":{"rendered":"<p><b>An\u00e1lisis territorial de impactos ambientales, sociales, productivos e institucionales derivados del proyecto Manzanillo Bay Energy<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong>\u00a0Por Frank Valenzuela<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Con apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la participaci\u00f3n de ENERLA, el Consorcio Manzanillo Gas &amp; Power desarrolla el proyecto Manzanillo Bay Energy en la Bah\u00eda de Manzanillo. El Centro Bah\u00eda de Manzanillo para el Desarrollo (CEBAMDER) presenta el presente resumen como s\u00edntesis de una investigaci\u00f3n territorial m\u00e1s amplia que analiza la implantaci\u00f3n del proyecto y sus efectos en un sistema costero de alta sensibilidad ecol\u00f3gica, productiva y social, donde las intervenciones a gran escala generan impactos m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito estrictamente ambiental.<\/p>\n<p>La Bah\u00eda de Manzanillo es un territorio funcional en el que convergen ecosistemas costeros fr\u00e1giles, comunidades hist\u00f3ricamente asentadas y actividades econ\u00f3micas dependientes del entorno natural. En este contexto, un megaproyecto energ\u00e9tico de alcance internacional produce una reconfiguraci\u00f3n acelerada del territorio, alterando equilibrios ecol\u00f3gicos, sociales, productivos e institucionales. Por ello, el an\u00e1lisis se fundamenta en una lectura territorial integral que eval\u00faa la distribuci\u00f3n real de cargas y riesgos, y no se limita a una valoraci\u00f3n sectorial de infraestructura.<\/p>\n<p>El estudio se estructura a partir de un hecho determinante: la eliminaci\u00f3n previa de cobertura vegetal y la alteraci\u00f3n f\u00edsica del suelo antes de contar con una evaluaci\u00f3n ambiental y social capaz de preservar una l\u00ednea base territorial representativa. Desde esta secuencia se examina la definici\u00f3n de la l\u00ednea base utilizada, los impactos reconocidos por el propio estudio ambiental y la suficiencia de las medidas propuestas para gestionarlos. El objetivo es situar el debate en hechos documentados y en responsabilidades t\u00e9cnicas asociadas a la gesti\u00f3n ambiental y social del proyecto, conforme a los est\u00e1ndares aplicables del BID.<\/p>\n<p><strong>Tema\u00a01. El territorio como sistema funcional preexistente<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El an\u00e1lisis parte de una lectura territorial del proyecto energ\u00e9tico en Manzanillo, entendiendo el territorio no como un espacio vac\u00edo disponible para la inversi\u00f3n, sino como un sistema funcional preexistente. En la Bah\u00eda de Manzanillo confluyen ecosistemas costeros sensibles, comunidades hist\u00f3ricamente asentadas y actividades productivas directamente dependientes del entorno natural. Este entramado configura un equilibrio territorial previo que no puede ser sustituido ni explicado mediante evaluaciones sectoriales fragmentadas, centradas exclusivamente en componentes aislados del proyecto.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, el territorio es sujeto de impacto. Cualquier alteraci\u00f3n en un componente ambiental o espacial genera efectos en cadena sobre la productividad local, las din\u00e1micas sociales, la conectividad territorial, la gobernanza y la estabilidad institucional. Estos impactos no se manifiestan de manera aislada, sino como procesos interdependientes que se refuerzan entre s\u00ed. El enfoque territorial permite identificar estas conexiones estructurales que suelen quedar invisibilizadas cuando los impactos se clasifican de forma individual como \u201cbajos\u201d o \u201cmoderados\u201d, sin atender a su persistencia y acumulaci\u00f3n en el tiempo.<\/p>\n<p><strong>Tema II. Caracterizaci\u00f3n integral del proyecto energ\u00e9tico<\/strong><\/p>\n<p>Manzanillo Bay Energy es un complejo energ\u00e9tico de gran escala localizado en la Bah\u00eda de Manzanillo, integrado por una terminal de importaci\u00f3n, almacenamiento y regasificaci\u00f3n de gas natural licuado y una central el\u00e9ctrica de ciclo combinado con capacidad aproximada de 420 MW. La infraestructura asociada \u2014muelle de descarga, tanque criog\u00e9nico, gasoductos e instalaciones industriales permanentes\u2014 redefine de manera estructural los usos del suelo y del espacio marino, introduciendo una transformaci\u00f3n territorial de car\u00e1cter permanente. La magnitud f\u00edsica del proyecto excede la l\u00f3gica de una obra puntual y se inscribe en un proceso de reconfiguraci\u00f3n funcional del territorio costero.<\/p>\n<p>El proyecto es desarrollado por el Consorcio Manzanillo Gas &amp; Power, con participaci\u00f3n de empresas de alcance global y regional como Shell Gas &amp; Power Development, Haina Investment Company y ENERLA, bajo una estructura que concentra las decisiones estrat\u00e9gicas fuera del territorio intervenido. Con una inversi\u00f3n estimada en 1,700 millones de d\u00f3lares y financiamiento multilateral respaldado por la aprobaci\u00f3n del Estudio de Impacto Ambiental y Social, el proyecto adquiere una fuerte inercia operativa que prioriza la continuidad financiera sobre ajustes tempranos en la secuencia preventiva.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis se concentra en el Bloque 1, habilitante del inicio material de las obras, y evidencia que, a tres a\u00f1os de ejecuci\u00f3n, los impactos reconocidos no presentan respuestas efectivas y verificables sobre comunidades, sectores productivos y componentes funcionales del territorio, desplazando el debate desde la mitigaci\u00f3n formal hacia obligaciones reforzadas de gesti\u00f3n territorial.<\/p>\n<p><strong>Tema III. Participaci\u00f3n comunitaria y advertencias tempranas<\/strong><\/p>\n<p>El Estudio de Impacto Ambiental y Social reconoce que el proyecto se implanta en un territorio socialmente organizado, identificando actores comunitarios, productivos e institucionales durante la fase de evaluaci\u00f3n. El propio EIAS documenta que \u201cse entrevistaron a 32 actores pertenecientes a m\u00e1s de 32 entidades de la zona de impacto del proyecto\u201d, clasificados seg\u00fan niveles de afectaci\u00f3n e influencia (EIAS, Cap. 5, sec. 5.6, p. 191; Tablas 5-1 y 5-2, pp. 195\u2013197). En ese marco, el expediente ambiental incorpora advertencias tempranas de alto valor territorial, entre ellas la formulada por Frank Valenzuela, quien advierte que el Plan de Ordenamiento Territorial financiado por el BID prioriza la ordenaci\u00f3n de inversiones sobre el territorio y sit\u00faa a Villa Raf como comunidad potencialmente desplazada para habilitar un corredor industrial (EIAS, Cap. 5, sec. 5.9.2.j, pp. 210\u2013211).<\/p>\n<p>De manera complementaria, el EIAS registra la posici\u00f3n de actores de desarrollo local y comunitario que alertan sobre los efectos sociales del proyecto. Helvio Bejar\u00e1n se\u00f1ala que \u201clo m\u00e1s saludable es que no se traslade la poblaci\u00f3n de Villa Ray y que se impacte lo menos posible a la poblaci\u00f3n\u201d (EIAS, Cap. 5, sec. 5.9.1.e, p. 203), mientras que el propio estudio reconoce que \u201clas percepciones comunitarias recogidas durante el proceso reflejan preocupaciones vinculadas a las actividades ya ejecutadas en el \u00e1rea del proyecto\u201d (EIAS, Cap. 6, p. 33). No obstante, la participaci\u00f3n se configura como un insumo consultivo sin capacidad vinculante, gener\u00e1ndose una brecha entre advertencias documentadas y respuestas estructurales, lo que explica la persistencia del conflicto desde una perspectiva de gesti\u00f3n territorial.<\/p>\n<p><strong>Tema\u00a0 IV. Secuencia cr\u00edtica: desmonte previo y debilitamiento del principio preventivo<\/strong><\/p>\n<p><strong>Foto 3.<\/strong><br \/>\n<em>Relleno y obras asociadas a la construcci\u00f3n del muelle (jetty) del proyecto energ\u00e9tico, ejecutadas tras el desmonte inicial del territorio.<\/em><\/p>\n<p>El Estudio de Impacto Ambiental y Social reconoce que la l\u00ednea base ambiental fue levantada cuando el territorio ya hab\u00eda sido intervenido. El propio estudio admite que \u201cla l\u00ednea base ambiental se desarroll\u00f3 considerando las condiciones observadas al momento de los trabajos de campo, las cuales incluyen \u00e1reas previamente intervenidas\u201d (EIAS, Cap. 6, p. 20), y que \u201clas actividades previas de preparaci\u00f3n del sitio modificaron las condiciones originales del \u00e1rea evaluada\u201d (EIAS, Cap. 6, p. 21). Estas afirmaciones confirman que el diagn\u00f3stico no parti\u00f3 de un estado preintervenci\u00f3n, reduciendo la funci\u00f3n preventiva de la l\u00ednea base y debilitando su valor como referencia t\u00e9cnica para identificar p\u00e9rdidas reales atribuibles al proyecto.<\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n temprana incluy\u00f3 movimientos de tierra, rellenos y nivelaci\u00f3n antes de completarse la evaluaci\u00f3n ambiental, tal como reconoce el EIAS (Cap. 4, p. 146). Esta secuencia de \u201cintervenci\u00f3n previa\u2013evaluaci\u00f3n posterior\u201d normaliza parte del da\u00f1o como condici\u00f3n inicial, limitando la trazabilidad de impactos y la cuantificaci\u00f3n de p\u00e9rdidas territoriales acumuladas. Desde una perspectiva territorial, ello condiciona la gesti\u00f3n posterior, ya que una l\u00ednea base ex post tiende a generar medidas centradas en control operativo, sin capacidad efectiva para revertir la degradaci\u00f3n funcional del territorio ni responder proporcionalmente a los impactos persistentesa del bosque destruido,<\/p>\n<p><strong>Tema V. L\u00ednea base territorial declarada vs. l\u00ednea base real<\/strong><\/p>\n<p>El Estudio de Impacto Ambiental y Social define la l\u00ednea base como referencia para identificar y evaluar los impactos del proyecto, pero reconoce que no representa un estado previo intacto del territorio. El propio estudio admite que \u201cla l\u00ednea base ambiental se desarroll\u00f3 considerando las condiciones observadas\u2026 las cuales incluyen \u00e1reas previamente intervenidas\u201d (EIAS, Cap. 6, p. 20) y que \u201clas actividades previas\u2026 modificaron las condiciones originales del \u00e1rea evaluada\u201d (EIAS, Cap. 6, p. 21). En t\u00e9rminos t\u00e9cnicos, la l\u00ednea base declarada describe un territorio ya transformado, lo que limita su funci\u00f3n preventiva y su capacidad para reflejar p\u00e9rdidas reales atribuibles al proyecto.<\/p>\n<p>El EIAS documenta adem\u00e1s que \u201cdurante las etapas iniciales se realizaron movimientos de tierra, rellenos y nivelaci\u00f3n del terreno\u201d (EIAS, Cap. 4, p. 146), incorporando parte del da\u00f1o como condici\u00f3n inicial y debilitando la trazabilidad de impactos. Desde un enfoque territorial, esta distorsi\u00f3n desplaza la carga de la degradaci\u00f3n hacia comunidades, sectores productivos y gobiernos locales, y obliga a evaluar la suficiencia de las medidas no por su existencia formal, sino por su capacidad efectiva para modificar condiciones territoriales persistentes y restituir funciones cr\u00edticas del sistema intervenido.<\/p>\n<p><strong>Tema VI. Estado cero: radiograf\u00eda territorial integral del sistema Manzanillo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se presenta el estado cero como la referencia funcional del territorio previo a la intervenci\u00f3n, identificando los componentes f\u00edsicos, ecol\u00f3gicos, productivos, sociales e institucionales que sosten\u00edan el equilibrio territorial y la continuidad de los medios de vida.<\/p>\n<p>En su configuraci\u00f3n original, Manzanillo operaba como un sistema territorial ambientalmente estable y ecol\u00f3gicamente estrat\u00e9gico. El EIAS documenta una llanura costera de alta permeabilidad que facilitaba la recarga de acu\u00edferos y el mantenimiento de flujos h\u00eddricos hacia humedales clave, as\u00ed como la existencia de ecosistemas de alto valor biol\u00f3gico, incluyendo manglares extensos, humedales protegidos y h\u00e1bitats cr\u00edticos para tortugas marinas y aves. Este sistema marino-costero cumpl\u00eda funciones esenciales de regulaci\u00f3n ambiental, seguridad alimentaria y resiliencia clim\u00e1tica, sosteniendo adem\u00e1s una pesquer\u00eda local dependiente de la integridad ecol\u00f3gica del territorio.<\/p>\n<p>Sobre esta base ambiental se estructuraba una econom\u00eda territorial directamente vinculada a los servicios ecosist\u00e9micos y a usos tradicionales compatibles con la conservaci\u00f3n. El EIAS reconoce actividades productivas como la apicultura, la pesca artesanal, el ecoturismo asociado a Playa Estero Balsa y pr\u00e1cticas ganaderas de baja escala, junto a un bloque social e institucional funcional donde vivienda, salud, conectividad y gobernanza local constitu\u00edan factores cr\u00edticos de estabilidad. La presencia de un ayuntamiento rector y un marco normativo de protecci\u00f3n nacional e internacional configuraban un territorio con equilibrios consolidados, cuya alteraci\u00f3n no pod\u00eda evaluarse de forma sectorial, sino como una transformaci\u00f3n integral del sistema territorial.<\/p>\n<p><strong>Tema VII. Caracterizaci\u00f3n integral de impactos territoriales reconocidos por el proyecto y su significancia<\/strong><\/p>\n<p>El Estudio de Impacto Ambiental y Social reconoce de manera expl\u00edcita la existencia de impactos ambientales y sociales asociados al proyecto Manzanillo Bay Energy, tanto en la fase de construcci\u00f3n como en la de operaci\u00f3n. En el Cap\u00edtulo 7, el EIAS establece que\u00a0<strong>\u201clas acciones del proyecto generan impactos negativos de diversa magnitud sobre componentes f\u00edsicos, biol\u00f3gicos y socioecon\u00f3micos del \u00e1rea de influencia\u201d<\/strong>\u00a0(EIAS, Cap. 7, Identificaci\u00f3n y Evaluaci\u00f3n de Impactos Ambientales y Sociales, p. 734). Este reconocimiento formal confirma que el proyecto no se desarrolla en un escenario neutro, sino en un territorio donde ya se han producido alteraciones significativas atribuibles a las acciones ejecutadas y planificadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De manera espec\u00edfica, el estudio identifica impactos sobre la cobertura vegetal, los suelos, los cuerpos de agua, el paisaje y las actividades productivas locales, se\u00f1alando que\u00a0<strong>\u201clas actividades de preparaci\u00f3n del sitio, construcci\u00f3n de infraestructuras y operaci\u00f3n del proyecto generan modificaciones en el medio f\u00edsico y bi\u00f3tico\u201d<\/strong>\u00a0(EIAS, Cap. 7, p. 743). Esta admisi\u00f3n es relevante desde una perspectiva territorial, ya que sit\u00faa el da\u00f1o ambiental dentro del marco anal\u00edtico del propio estudio, descartando cualquier interpretaci\u00f3n que pretenda minimizar o negar la existencia de afectaciones sustantivas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El\u00a0<strong>Estudio de Impacto Ambiental y Social (EIAS)<\/strong>\u00a0del Proyecto Terminal de Importaci\u00f3n con Almacenamiento y Regasificaci\u00f3n de GNL y Central El\u00e9ctrica de aproximadamente 420 MW identifica, para la\u00a0<strong>fase de construcci\u00f3n<\/strong>, un conjunto amplio de impactos sobre el\u00a0<strong>medio f\u00edsico, biol\u00f3gico y territorial<\/strong>, asociados principalmente al desbroce, movimiento de tierra, transporte de materiales y obras marino-costeras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre estos se incluyen el aumento del material particulado, ruido, vibraciones y gases de combusti\u00f3n en el aire (A-1, A-2, A-3), la posible contribuci\u00f3n a emisiones de gases de efecto invernadero (CL-1), la contaminaci\u00f3n y compactaci\u00f3n del suelo (S-1, S-2), la turbidez y contaminaci\u00f3n de aguas superficiales por instalaci\u00f3n de tuber\u00edas y jetty (ASP-1, ASP-2), la p\u00e9rdida de cobertura vegetal por desbroce (V-1), la p\u00e9rdida de h\u00e1bitat y afectaci\u00f3n directa a la fauna terrestre (F-1, F-2), as\u00ed como impactos directos sobre el\u00a0<strong>ecosistema de humedal<\/strong>, la\u00a0<strong>din\u00e1mica costera<\/strong>\u00a0y la\u00a0<strong>biota marina<\/strong>\u00a0por las infraestructuras marinas (EH-1, DC-1, BM-1). En el plano social y productivo, el estudio reconoce molestias a comunidades por ruido y polvo (PB-3), riesgos a la salud y seguridad (PB-4, PB-5), afectaciones econ\u00f3micas a pescadores, apicultores y ganaderos caprinos por la ocupaci\u00f3n y transformaci\u00f3n del territorio (PB-6, PB-7, PB-8), as\u00ed como impactos sobre tr\u00e1nsito, vialidad, servicios b\u00e1sicos, paisaje y patrimonio cultural (TV-1, TV-2, TV-3, IS-1, PS-1, PC-1).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para la\u00a0<strong>fase de operaci\u00f3n<\/strong>, el EIAS identifica impactos adicionales de car\u00e1cter permanente o recurrente, vinculados al funcionamiento de la planta de GNL, la central termoel\u00e9ctrica y la plataforma marina. Estos incluyen la contaminaci\u00f3n del aire por emisiones y ruido de operaci\u00f3n (A-4, A-5, A-6), emisiones continuas de gases de efecto invernadero (CL-2), contaminaci\u00f3n del suelo y aguas subterr\u00e1neas por manejo de residuos y derrames (S-3, S-4, AS-1), alteraciones en la calidad de aguas marinas por descargas de enfriamiento y residuos de embarcaciones (ASP-3, ASP-4, ASP-5), afectaci\u00f3n a fauna terrestre por control qu\u00edmico de plagas (F-3, F-4) y a la biota marina por descargas t\u00e9rmicas, tr\u00e1nsito mar\u00edtimo y derrames accidentales (BM-2, BM-3).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el componente humano y territorial, se reconocen impactos por emisiones, ruido y vibraciones sobre comunidades (PB-9), riesgos de accidentes industriales y mar\u00edtimos (PB-14, PB-15), presi\u00f3n sobre servicios p\u00fablicos e institucionales (IS-2), cambio de uso de suelo (US-1), alteraci\u00f3n del paisaje marino y rural (PS-2) y un incremento sostenido en el consumo de agua, combustibles y energ\u00eda (RC-4, RC-5). Estos impactos se encuentran sistematizados en la\u00a0<strong>Tabla 7-5 y el desarrollo del Cap\u00edtulo VII del EIAS<\/strong>, p\u00e1ginas\u00a0<strong>746\u2013747<\/strong>, constituyendo el universo de impactos\u00a0<strong>formalmente reconocidos por el proyecto<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Tema IX. Impactos territoriales cr\u00edticos omitidos y traslado sistem\u00e1tico de costos sociales, ambientales e institucionales al municipio.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los\u00a0<strong>impactos omitidos por el proyecto<\/strong>\u00a0constituyen un bloque sistem\u00e1tico de afectaciones\u00a0<strong>territoriales, acumulativas y estructurales<\/strong>\u00a0que no fueron incorporadas como impactos aut\u00f3nomos en el EIAS, pese a ser consecuencias directas y previsibles de la intervenci\u00f3n. Entre ellos se encuentran:\u00a0<strong>la p\u00e9rdida irreversible de funciones ecosist\u00e9micas del bosque seco<\/strong>, m\u00e1s all\u00e1 de la simple remoci\u00f3n de cobertura vegetal;\u00a0<strong>la ruptura del corredor ecol\u00f3gico terrestre\u2013manglar\u2013marino<\/strong>;\u00a0<strong>la degradaci\u00f3n funcional del Sitio Ramsar Estero Balsa<\/strong>\u00a0como sistema integrado (manglares, playa y humedales);\u00a0<strong>la eliminaci\u00f3n de servicios ambientales no monetizados<\/strong>\u00a0(regulaci\u00f3n clim\u00e1tica, amortiguamiento de eventos extremos, recarga h\u00eddrica);\u00a0<strong>la fragmentaci\u00f3n del territorio productivo tradicional<\/strong>\u00a0(pesca, apicultura, ecoturismo, ovino-caprino) sin restituci\u00f3n equivalente;\u00a0<strong>la p\u00e9rdida de acceso p\u00fablico al litoral<\/strong>;\u00a0<strong>la alteraci\u00f3n del paisaje identitario<\/strong>;\u00a0<strong>la erosi\u00f3n de la cohesi\u00f3n social y del patrimonio cultural<\/strong>;\u00a0<strong>el aumento del riesgo sanitario cr\u00f3nico por exposici\u00f3n residencial permanente<\/strong>;\u00a0<strong>la sobrecarga institucional del Ayuntamiento<\/strong>; y\u00a0<strong>la transferencia de residuos s\u00f3lidos, industriales y dom\u00e9sticos al vertedero municipal<\/strong>, sin que el proyecto asuma este impacto como propio. Ninguno de estos efectos es clasificado por el proyecto como impacto independiente, aunque todos derivan directamente de la ocupaci\u00f3n territorial, el cambio de uso de suelo y la escala industrial de la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el plano\u00a0<strong>municipal<\/strong>, el impacto omitido m\u00e1s cr\u00edtico es la\u00a0<strong>transferencia de cargas estructurales al territorio de Manzanillo<\/strong>, particularmente al Ayuntamiento de Pepillo Salcedo, que asume sin compensaci\u00f3n proporcional el costo de la gesti\u00f3n de residuos, el deterioro vial, la presi\u00f3n sobre servicios b\u00e1sicos, la vigilancia territorial y la conflictividad social. El\u00a0<strong>vertedero municipal<\/strong>\u00a0se convierte de facto en un componente oculto del proyecto: absorbe residuos adicionales, residuos peligrosos indirectos y presi\u00f3n operativa,\u00a0<strong>sin ampliaci\u00f3n, modernizaci\u00f3n ni fortalecimiento institucional asociado<\/strong>, configurando una\u00a0<strong>externalizaci\u00f3n del impacto ambiental e institucional<\/strong>.<\/p>\n<p>A ello se suma la\u00a0<strong>hiperexposici\u00f3n de Villa Raif<\/strong>, comunidad situada a escasos 30 metros del proyecto, donde confluyen impactos ambientales, sociales, de salud, conectividad y seguridad, que el estudio fragmenta en impactos \u201cmoderados\u201d pero que, en conjunto, configuran un\u00a0<strong>impacto territorial cr\u00edtico acumulativo<\/strong>. Esta omisi\u00f3n no es t\u00e9cnica sino estrat\u00e9gica: al no reconocer estos impactos como tales, el proyecto evita clasificarlos, mitigarlos adecuadamente y, sobre todo,\u00a0<strong>resarcirlos<\/strong>, trasladando el costo real del desarrollo industrial al municipio y a sus comunidades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El siguiente cuadro integra, desde un enfoque territorial, los impactos ambientales, sociales, productivos e institucionales derivados del proyecto Manzanillo Bay Energy, contrastando los efectos reconocidos por el propio estudio con las din\u00e1micas reales del territorio. Este an\u00e1lisis permite visualizar la acumulaci\u00f3n de impactos, la transferencia de cargas a las comunidades y las brechas existentes entre impacto generado y respuesta formulada por el proyecto.:<\/p>\n<p><strong>Tema IX. Evaluaci\u00f3n del PGASS como respuesta de mitigaci\u00f3n: suficiencia e insuficiencia<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Desde un enfoque de evaluaci\u00f3n\u00a0<strong>integral y territorial<\/strong>, la presente investigaci\u00f3n concluye que la respuesta del proyecto Manzanillo Bay Energy frente a la l\u00ednea base ambiental y socioecon\u00f3mica utilizada resulta\u00a0<strong>t\u00e9cnicamente insuficiente<\/strong>\u00a0en alcance, escala y capacidad de transformaci\u00f3n del territorio. El an\u00e1lisis evidencia una\u00a0<strong>ruptura estructural entre los impactos reconocidos por el propio Estudio de Impacto Ambiental y Social (EIAS) y las medidas contenidas en el Plan de Gesti\u00f3n Ambiental y Social (PGASS)<\/strong>, las cuales no demuestran capacidad efectiva para modificar las condiciones territoriales que generan dichos impactos ni para revertir sus efectos persistentes. Esta incoherencia impide cerrar adecuadamente la relaci\u00f3n impacto\u2013respuesta exigida por los est\u00e1ndares de diligencia ambiental y social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La evidencia documental confirma que la l\u00ednea base fue construida sobre un\u00a0<strong>territorio previamente intervenido<\/strong>\u00a0(EIAS, Cap. 6, pp. 20\u201321), con p\u00e9rdida de cobertura vegetal, alteraci\u00f3n de h\u00e1bitats terrestres y presi\u00f3n acumulada sobre ecosistemas costeros cr\u00edticos. A pesar de ello, el propio proyecto reconoce impactos adicionales asociados a polvo, ruido, p\u00e9rdida de h\u00e1bitat, afectaci\u00f3n de humedales, restricciones a la pesca, fragmentaci\u00f3n territorial y presi\u00f3n institucional, los cuales son clasificados mayoritariamente como \u201cBajo\u201d o \u201cModerado\u201d,\u00a0<strong>pese a su car\u00e1cter persistente, acumulativo y territorialmente concentrado<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde una perspectiva de gesti\u00f3n, esta clasificaci\u00f3n resulta insuficiente: la suficiencia no depende de la etiqueta asignada al impacto, sino de la capacidad real de la respuesta para reducirlo en el territorio y evitar la transferencia de cargas hacia comunidades y gobiernos locales con capacidad limitada.<\/p>\n<p>Las medidas descritas en el PGASS se concentran predominantemente en\u00a0<strong>controles operativos de obra<\/strong>, tales como delimitaci\u00f3n de \u00e1reas de intervenci\u00f3n, se\u00f1alizaci\u00f3n, desbroce selectivo y gesti\u00f3n administrativa de conflictos. Este enfoque procedimental configura una\u00a0<strong>respuesta preventiva tard\u00eda<\/strong>, orientada a regular la ejecuci\u00f3n de las actividades, pero sin evidencia de reversi\u00f3n de la degradaci\u00f3n funcional ya incorporada a la l\u00ednea base.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como resultado, persisten impactos activos sobre\u00a0<strong>ecosistemas protegidos y productivos<\/strong>, incluyendo los manglares de Estero Balsa, los humedales reconocidos bajo la Convenci\u00f3n Ramsar, la fauna terrestre y marina \u2014con presencia de aves y especies amenazadas\u2014, as\u00ed como sobre actividades que sostienen la econom\u00eda local, como la pesca artesanal, el ecoturismo y la apicultura. A ello se suma una\u00a0<strong>presi\u00f3n institucional no reconocida<\/strong>\u00a0sobre el ayuntamiento local y una\u00a0<strong>fragmentaci\u00f3n persistente de la conectividad territorial<\/strong>, especialmente en Villa Raif y su acceso hist\u00f3rico al litoral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En consecuencia, el proyecto no logra demostrar una\u00a0<strong>correspondencia t\u00e9cnica suficiente<\/strong>\u00a0entre la l\u00ednea base utilizada, los impactos identificados y las medidas adoptadas. Bajo los principios de gesti\u00f3n ambiental y social del BID, esta falta de coherencia constituye una\u00a0<strong>falla sustantiva de gesti\u00f3n<\/strong>, al mantener impactos residuales activos y cargas territoriales que no son absorbidas por el dise\u00f1o del proyecto. La insuficiencia del PGASS queda as\u00ed establecida\u00a0<strong>con base probatoria<\/strong>, explicando la persistencia del conflicto territorial y evidenciando que la respuesta del proyecto no alcanza a restituir ni estabilizar las funciones esenciales del territorio intervenido.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo X. Impactos territoriales residuales y planificados: contradicciones, riesgo acumulado y ruptura de la concertaci\u00f3n social<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La ejecuci\u00f3n del proyecto Manzanillo Bay Energy ha generado\u00a0<strong>impactos territoriales residuales ya materializados<\/strong>, as\u00ed como\u00a0<strong>impactos adicionales formalmente planificados<\/strong>\u00a0que, aun sin haberse ejecutado en su totalidad, constituyen riesgos ciertos, verificables y atribuibles al dise\u00f1o del proyecto. En el caso del\u00a0<strong>muelle de descarga (jetty)<\/strong>, el\u00a0<strong>relleno costero ya fue realizado<\/strong>, alterando de manera permanente la morfolog\u00eda litoral y las din\u00e1micas hidrodin\u00e1micas del entorno inmediato.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta intervenci\u00f3n se inserta en un sistema marino-costero funcionalmente conectado al Parque de Manglares de Estero Balsa y a los humedales asociados, lo que implica una afectaci\u00f3n territorial que no puede analizarse como obra aislada. A ello se suma que el\u00a0<strong>trazado de la tuber\u00eda de gas<\/strong>, aunque a\u00fan no ejecutado,\u00a0<strong>ha sido seleccionado, contemplado y planificado<\/strong>\u00a0para atravesar un\u00a0<strong>humedal funcional<\/strong>, reconocido como receptor de aves migratorias y como espacio de regulaci\u00f3n ecol\u00f3gica, lo que configura un\u00a0<strong>impacto territorial anticipado<\/strong>, plenamente atribuible al proyecto desde el punto de vista de planificaci\u00f3n y responsabilidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este escenario adquiere mayor gravedad al contrastarse con las\u00a0<strong>afirmaciones p\u00fablicas oficiales<\/strong>\u00a0realizadas durante el proceso de concertaci\u00f3n institucional y social. El\u00a0<strong>Ministerio de la Presidencia<\/strong>, en respuesta a advertencias de la Academia de Ciencias, asegur\u00f3 p\u00fablicamente que los proyectos del Plan Maestro de Manzanillo\u00a0<strong>\u201cno realizar\u00e1n relleno de la playa de Estero Balsa ni de humedales\u201d<\/strong>, y que\u00a0<strong>\u201clas \u00e1reas protegidas no ser\u00e1n afectadas\u201d<\/strong>, seg\u00fan declaraciones difundidas por el diario\u00a0<strong>Diario Libre<\/strong>\u00a0el 13 de abril de 2023. En esa misma comunicaci\u00f3n, el asesor legal del proyecto, Joel Ram\u00edrez, afirm\u00f3 que\u00a0<strong>la intervenci\u00f3n de \u00e1reas protegidas no estaba contemplada<\/strong>\u00a0y que los estudios t\u00e9cnicos garantizaban la no afectaci\u00f3n del entorno.<\/p>\n<p>La existencia de un relleno ya ejecutado para el jetty y la planificaci\u00f3n expl\u00edcita del paso de una tuber\u00eda por un humedal funcional colocan estas declaraciones en\u00a0<strong>abierta contradicci\u00f3n con la realidad territorial<\/strong>, lo que configura una\u00a0<strong>ruptura sustantiva del principio de buena fe y de la concertaci\u00f3n social<\/strong>\u00a0que sirvi\u00f3 para validar el proyecto ante la comunidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De igual forma, el\u00a0<strong>cierre planificado de la carretera que conecta Villa Raif con Playa Estero Balsa<\/strong>\u00a0no constituye un impacto local ni exclusivo de esa comunidad, sino un\u00a0<strong>impacto territorial de escala municipal y regional<\/strong>. Esta v\u00eda no solo garantizaba el acceso de Villa Raif al litoral, sino que funcionaba como\u00a0<strong>eje estrat\u00e9gico de conectividad para el municipio de Pepillo Salcedo y para comunidades cercanas de Montecristi y Dajab\u00f3n<\/strong>, especialmente en un contexto donde\u00a0<strong>la otra v\u00eda de entrada al territorio ha sido pr\u00e1cticamente eliminada o severamente degradada<\/strong>. La planificaci\u00f3n de su cierre implica aislamiento territorial, afectaci\u00f3n a la movilidad productiva, restricci\u00f3n del acceso a recursos naturales y debilitamiento de la cohesi\u00f3n regional. Presentar este cierre como una medida menor o localizada constituye una\u00a0<strong>subestimaci\u00f3n deliberada del impacto<\/strong>, y su validaci\u00f3n en procesos participativos previos representa una\u00a0<strong>burla institucional a la comunidad<\/strong>, al haberse asegurado que ni humedales, ni playa, ni conectividad ser\u00edan afectados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En conjunto, la ejecuci\u00f3n parcial de obras, la planificaci\u00f3n expl\u00edcita de nuevas intervenciones en humedales y la proyecci\u00f3n del cierre de un eje vial estrat\u00e9gico configuran un\u00a0<strong>impacto territorial acumulado, residual y planificado<\/strong>, cuya gravedad no reside \u00fanicamente en lo ya ejecutado, sino en la\u00a0<strong>certeza del da\u00f1o futuro<\/strong>\u00a0incorporado al dise\u00f1o del proyecto. Esta situaci\u00f3n demuestra que la gesti\u00f3n del proyecto ha operado bajo una l\u00f3gica de fragmentaci\u00f3n de impactos y de disociaci\u00f3n entre discurso p\u00fablico y realidad territorial, trasladando riesgos estructurales a comunidades, ecosistemas y gobiernos locales. Desde una perspectiva t\u00e9cnica y territorial, estos hechos invalidan cualquier afirmaci\u00f3n de no afectaci\u00f3n a humedales, \u00e1reas protegidas o conectividad, y confirman que el proyecto ha avanzado \u2014y pretende seguir avanzando\u2014\u00a0<strong>en contradicci\u00f3n directa con los compromisos p\u00fablicos que facilitaron su aceptaci\u00f3n social<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Foto 1.<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-211579\" src=\"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Al-fondo-manglar-que-se-seca-por-la-intervencion-de-el-otro-consorcio.-se-observan-aves-otayotia.-se-pretende-pasar-tubeia-por-este-himedal-300x168.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Al-fondo-manglar-que-se-seca-por-la-intervencion-de-el-otro-consorcio.-se-observan-aves-otayotia.-se-pretende-pasar-tubeia-por-este-himedal-300x168.jpg 300w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Al-fondo-manglar-que-se-seca-por-la-intervencion-de-el-otro-consorcio.-se-observan-aves-otayotia.-se-pretende-pasar-tubeia-por-este-himedal-1024x574.jpg 1024w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Al-fondo-manglar-que-se-seca-por-la-intervencion-de-el-otro-consorcio.-se-observan-aves-otayotia.-se-pretende-pasar-tubeia-por-este-himedal-768x431.jpg 768w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Al-fondo-manglar-que-se-seca-por-la-intervencion-de-el-otro-consorcio.-se-observan-aves-otayotia.-se-pretende-pasar-tubeia-por-este-himedal-390x220.jpg 390w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Al-fondo-manglar-que-se-seca-por-la-intervencion-de-el-otro-consorcio.-se-observan-aves-otayotia.-se-pretende-pasar-tubeia-por-este-himedal.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><br \/>\n<em>Humedal y sistema de manglares del entorno de Estero Balsa, Manzanillo.<\/em><em><br \/>\nAntes de la intervenci\u00f3n industrial, este ecosistema cumpl\u00eda funciones cr\u00edticas de regulaci\u00f3n h\u00eddrica, refugio de aves migratorias, pesca artesanal y actividades ecotur\u00edsticas comunitarias.<\/em><\/p>\n<p><em>(Fuente: registro fotogr\u00e1fico \/ cortes\u00eda de Armando Interi\u00e1n, si aplica)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>An\u00e1lisis territorial de impactos ambientales, sociales, productivos e institucionales derivados del proyecto Manzanillo Bay Energy. \u00a0Por Frank Valenzuela \u00a0 Introducci\u00f3n Con apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la participaci\u00f3n de ENERLA, el Consorcio Manzanillo Gas &amp; Power desarrolla el proyecto Manzanillo Bay Energy en la Bah\u00eda de Manzanillo. 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