{"id":181738,"date":"2025-02-05T18:30:30","date_gmt":"2025-02-05T22:30:30","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=181738"},"modified":"2025-02-05T18:30:30","modified_gmt":"2025-02-05T22:30:30","slug":"simon-y-la-gorda-provocadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/simon-y-la-gorda-provocadora\/","title":{"rendered":"Sim\u00f3n y la gorda provocadora"},"content":{"rendered":"<p>Por Emiliano Reyes Espejo<\/p>\n<p><em><u><a href=\"mailto:ere.prensa@gmail.com\">ere.prensa@gmail.com<\/a><\/u><\/em><\/p>\n<p><strong>C<\/strong>uando el chino propietario del restaurante hotel Londres, de la avenida San Mart\u00edn, ataj\u00f3 a Freddy en la puerta, a la entrada de su negocio, la actitud del asi\u00e1tico no s\u00f3lo fue sorprendente, sino que, seg\u00fan algunos, no fue la mejor forma. Para extra\u00f1eza de los concurrentes, esa acci\u00f3n priv\u00f3 a este negocio de uno de sus m\u00e1s persistentes y consuetudinarios clientes.<\/p>\n<p><strong>-\u201cNo, no, no y no, aqu\u00ed no, vete para otra parte, aqu\u00ed no; chino no quiere que te d\u00e9 aqu\u00ed un patat\u00fas y \u00a0caiga muerto, despu\u00e9s echan la culpa a chino\u2026\u201d,<\/strong>\u00a0expres\u00f3 con insistencia y visiblemente molesto el comerciante.<\/p>\n<p>No s\u00e9 c\u00f3mo, pero el periodista Sim\u00f3n D\u00edaz, integrante del ic\u00f3nico noticiario Radio Mil Informando, se enter\u00f3 de lo acontecido a Freddy, popular y carism\u00e1tico locutor de Radio Mil, y no pudo contener el secreto que cont\u00f3 de inmediato a sus dem\u00e1s colegas en el espacio noticioso, como una forma de broma.<\/p>\n<p>Cada vez que Sim\u00f3n narraba el fabuloso incidente, lo hac\u00eda con tanta picard\u00eda, y puso tanto\u00a0 entusiasmo cont\u00e1ndolo, que los dem\u00e1s re\u00edamos a carcajadas.<\/p>\n<p><strong>-\u201cT\u00fa traes mujer por la ma\u00f1ana, en la tarde y otra en la noche\u201d<\/strong>, insisti\u00f3 el asi\u00e1tico.\u00a0<strong>\u201cY t\u00fa un d\u00eda te puedes morir en mi negocio y las autoridades echar\u00e1n la culpa a chino\u2026\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Los locutores tienen esa gracia divina, es una especie de virtud que se la da Dios para atraer a las mujeres, no importa si son buenos mozos, si tienen atractivos o no, si son blancos, negros o morenitos, si son grandes o peque\u00f1os, sus voces melodiosas, bien entonadas, art\u00edsticamente moduladas \u201ces como miel en un panal para las f\u00e9minas\u201d. Y Freddy no era excepci\u00f3n. Delgado, de tez morena y con una voz h\u00edper atractiva, se constitu\u00eda en un im\u00e1n para las mujeres. Su voz era motivo de atractivos y populares programas musicales de la emisora, entre ellos \u201cP\u00eddalo hoy y esc\u00fachelo ma\u00f1ana\u201d; adem\u00e1s, era locutor de noticias, o sea, un profesional vers\u00e1til que hab\u00eda llegado a la estaci\u00f3n desde la magistral orquesta del Combo Show de Johnny Ventura, donde toc\u00f3 el saxof\u00f3n.<\/p>\n<p>Al parecer Freddy no sab\u00eda decir que no a las damas. Tal vez eso explica la frecuencia con que acud\u00eda al restaurant hotel un mismo d\u00eda, con mujeres diferentes. No creo que fuera s\u00f3lo a comer en aquel lugar, ya que, pese a \u00a0las \u201cjarturas\u201d, \u00e9ste se distingu\u00eda a simple vista, \u201csin echar libras, no engordaba\u201d, segu\u00eda siendo el mismo Freddy delgado y morenito.<\/p>\n<p><strong>-\u201cEl chino tiene raz\u00f3n. Las mujeres van a matar a ese pobre muchacho y este comerciante no quiere cargar con esa culpa\u2026\u201d,\u00a0<\/strong>lament\u00f3 Sim\u00f3n mientras hac\u00eda su relato. Efectivamente, la situaci\u00f3n parece que lleg\u00f3 a un punto que caus\u00f3 seria preocupaci\u00f3n al chino, quien no pudo aguantar m\u00e1s y ese d\u00eda le sali\u00f3 al paso, temeroso de que este afamado locutor sucumbiera en una de sus citas amorosas.<\/p>\n<p>&#8211;<strong>\u201cChino, Chino, mi amigo \u00bfqu\u00e9 pasa, qu\u00e9 pasa?\u201d,\u00a0<\/strong>expres\u00f3 Freddy.<strong>\u00a0\u201cYo te pago mis cuartos, pago mi consumo \u00bfpor qu\u00e9 me botas de aqu\u00ed?\u201d<\/strong>, reaccion\u00f3 en tono airado ante el reclamo del \u00a0comerciante asi\u00e1tico, quien ratific\u00f3 su negativa<strong>: -\u201cNo, no, un d\u00eda te vas a morir y chino tiene que ir a justicia\u2026\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Sim\u00f3n, que era un sabueso y como tal viv\u00eda al tanto de todo lo que se mov\u00eda a su alrededor, ya sea entre los colegas, locutores, ejecutivos y empleados de la empresa. Disfrutaba narrar en forma jocosa y sin el menor rubor las ocurrencias, los chismes, percances y contaderas que se comentaban a lo interno de la prestigiosa estaci\u00f3n radiof\u00f3nica. En una oportunidad circul\u00f3 un rumor sobre una especie de crisis a nivel interno y \u00e9l sol\u00eda tener conocimiento de todo (se dijo sobre un supuesto l\u00edo entre propietarios y la direcci\u00f3n de la emisora). Esta vez lo asalt\u00f3 la prudencia y se abstuvo de tratarlo internamente para evitar acarrear problemas.<\/p>\n<p><strong>La gorda de Los Mina<\/strong><\/p>\n<p>En esa ocasi\u00f3n Sim\u00f3n nos invit\u00f3 al locutor Alberto G\u00fcilamo y a m\u00ed a conversar del tema de la alegada crisis interna de la emisora. Nos advirti\u00f3, empero, que ten\u00eda que ser fuera de la empresa luego de que terminemos la faena del d\u00eda. Acordamos entonces ir a un lugar tranquilo, en el malec\u00f3n de la capital, donde pudi\u00e9ramos conversar y a la vez disipar el momento.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n se nos fue adelante. Conduc\u00eda su carro, un \u201cCola de pato\u201d que a\u00f1oraba. En tanto, yo me mont\u00e9 con G\u00fcilamo en su peque\u00f1o Fiat y le ca\u00edmos atr\u00e1s cuando \u00e9ste enrumb\u00f3 por la avenida Padre Castellanos, con destino hac\u00eda Los Mina.<\/p>\n<p>Llegamos a un sitio frente a una estaci\u00f3n de gasolina en las cercan\u00edas del mercado. Estacionamos los veh\u00edculos en la gasolinera del frente, Sim\u00f3n cruz\u00f3 la calle y entr\u00f3 a una especie de burdel llamado \u201cEl nido de las avispas\u201d. Nosotros entramos detr\u00e1s de \u00e9l, pero G\u00fcilamo, extra\u00f1ado, le reproch\u00f3 que hab\u00edamos acordado irnos al malec\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>-\u201cTranquilos, aqu\u00ed podemos conversar sin problemas\u2026\u201d,<\/strong>\u00a0expres\u00f3.<\/p>\n<p>Desde que entramos uno de los despachadores de bebidas lo alcanz\u00f3 a ver y le llam\u00f3 a todo pulm\u00f3n:\u00a0<strong>-\u00a1Sim\u00f3n, amigo, que bueno que est\u00e1s por aqu\u00ed!, \u00bfqu\u00e9 te servimos a ti y a tus amigos?\u201d<\/strong>. Nos quedamos boquiabiertos. Ni G\u00fcilamo ni yo nos hab\u00edamos preparado para este momento. No era el lugar ideal para conversar tranquilos y tomarnos una cerveza o un buen vino como hab\u00edamos pensado.<\/p>\n<p>Pero \u201cuna cosa piensa el burro y otra el que lo apareja\u201d, dice el refr\u00e1n. Sim\u00f3n ten\u00eda otros planes y por eso nos intern\u00f3 en este \u201ctugurio de mala muerte\u201d. Cuando observ\u00f3 que est\u00e1bamos inquietos y reacio a quedarnos en aquel lugar, nos propuso entonces tomarnos un trago y marchamos.<\/p>\n<p>Pero las cosas no sucedieron as\u00ed. En fracci\u00f3n de minutos los mozos prepararon una mesa y pusieron un litro de ron, hielo, refresco y varios vasos. Una vez estuvo lista, comenzaron a llegar y a sentarse otras personas, hombres y mujeres, que cog\u00edan sus sillas y tras saludarnos, las pon\u00edan en la mesa. En fracci\u00f3n de minutos ya hab\u00edan, -creo que eran unas ocho personas sentadas- y cada quien deposit\u00f3 un litro de ron.<\/p>\n<p><strong>-\u201cTodo este romo es para beberlo\u00bb,\u00a0<\/strong>sentenciaron.<strong>\u00a0Nadie se va de aqu\u00ed hasta que el ron se termine\u201d,<\/strong>\u00a0se ufanan. G\u00fcilamo y yo nada m\u00e1s nos mir\u00e1bamos. En qu\u00e9 gancho ca\u00edmos, pensamos. Sim\u00f3n, en tanto, se ve\u00eda euf\u00f3rico, cruceteando de un lado para otro en el peque\u00f1o bar, saludando a conocidos y a viejos amigos. Su liderazgo era notable en el lugar. Mujeres y hombres los llamaban insistentemente, mientras otros los abrazaban efusivamente:\u00a0<strong>-\u201c\u00a1Hola Sim\u00f3n, hola amigo Sim\u00f3n!&#8230;\u201d.\u00a0<\/strong>En tanto, las bachatas, las baladas rom\u00e1nticas y algunos merengues serv\u00edan de tel\u00f3n de fondo.<\/p>\n<p>G\u00fcilamo se acerc\u00f3 a mi o\u00eddo y me secrete\u00f3 que nos tomar\u00edamos un par de tragos y nos \u00edbamos sin decir nada a Sim\u00f3n. Sin pensar que ya est\u00e1bamos compartiendo \u201ccon el tigueraje\u201d y uno de ellos se hab\u00eda percatado del\u00a0cuchicheo y reaccion\u00f3 iracundo, y con evidente enfado nos llam\u00f3 a la atenci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>-\u201c\u00bfQu\u00e9 est\u00e1n secreteando? Dejen sus\u00a0secreteos, parecen mujercitas&#8230; Nosotros no cogemos el corte, de aqu\u00ed nadie se va hasta que nos bebamos todas estas botellas de ron\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Para evitar que se calentara m\u00e1s la situaci\u00f3n, G\u00fcilamo us\u00f3 una sutil diplomacia de convivencia y explic\u00f3 que nosotros no trat\u00e1bamos nada sobre los presentes, sino que eran asuntos personales y que no hab\u00eda problemas. A partir de este momento comenzamos a beber y a integrarnos, a fin de \u00a0tranquilizar a \u201clos t\u00edguere\u201d, los cuales se calmaron y sacaron las mujeres a bailar. Yo me qued\u00e9 sentado en la mesa.<\/p>\n<p>Mientras ellos bailaban, observ\u00e9 que una dama que se ve\u00eda en sobrepeso, tal vez m\u00e1s de 300 libras \u2013seg\u00fan mis c\u00e1lculos-se acerc\u00f3 a m\u00ed, con un caminar lento, vacilante y forzado, a causa de la gordura. Y sin decirme ni una palabra, se sent\u00f3 en mis piernas y comenz\u00f3 a acariciarme el cuello<strong>: \u2013\u201cEy, ey dama, aguante, aguante; esp\u00e9rese\u201d<\/strong>, le dije. Y a seguidas le ped\u00ed que se detuviera<strong>: \u2013\u201cEspere un momento, espere un momento, primero vamos a hablar\u2026\u201d.\u00a0<\/strong>La mujer se par\u00f3 y sin ning\u00fan reparo me mir\u00f3 a los ojos con una mezcla de desprecio y rabia, a la vez-lo cual not\u00e9-, que se retir\u00f3 con pasos lentos y moviendo su cadencioso trasero, mientras me espet\u00f3:<\/p>\n<p><strong>-\u201cAhh co\u00f1o, es verdad lo que dice Sim\u00f3n que t\u00fa eres un mariconazo\u2026\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Sim\u00f3n y un mozo observaban a distancia, gozaban de su travesura \u201cmuerto de risas\u201d desde el mostrador del bar. Ya G\u00fcilamo y yo no aguantamos y trazamos un\u00a0 plan de huida, aprovechando que nuestros compa\u00f1eros de tragos se paraban a bailar.\u00a0 Pero \u00e9stos, los cuales viv\u00edan alerta \u201ccomo guinea tuerta\u201d, se la llevaron. Y como si \u00e9stos se hubieran puesto de acuerdo, comenzaron a sacar pu\u00f1ales, cuchillos, navajas y otros tipos de armas blancas que ten\u00edan ocultas bajo sus camisas. Las pusieron sobre la mesa y casi a coro nos imprecaron:<\/p>\n<p><strong>-\u201c\u00bfTienen miedo, carajo? Aqu\u00ed no hay miedo. Ese romo hay que beberlo. Nadie se va de aqu\u00ed mientras haya ron en la mesa\u2026\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>La noche hab\u00eda avanzado en un t\u00e9trico curso y al parecer no ten\u00edamos escapatoria. G\u00fc\u00edlamo me manifest\u00f3 que no soportaba m\u00e1s la situaci\u00f3n, que aquello, m\u00e1s que esparcimiento se hab\u00eda convertido en una pesadilla. Entonces combinamos que \u00e9l ir\u00eda al ba\u00f1o y de ah\u00ed se marchar\u00eda a su carro, donde me estar\u00eda esperando. Lo hicimos as\u00ed, pero cuando los amigos de Sim\u00f3n notaron su ausencia comenzaron a hacer preguntas, lo cual yo aprovech\u00e9 para decir que ir\u00eda a buscarlo, con la intenci\u00f3n de tambi\u00e9n marcharme usando la misma treta. Pero eso no me funcion\u00f3, \u00e9stos sospecharon y fueron a buscarlo. Aprovech\u00e9 y saqu\u00e9 a una de las mujeres a bailar, pero la dej\u00e9 en la pista, mientras sal\u00eda raudo del bar y corr\u00ed a la estaci\u00f3n de gasolina donde ten\u00edamos aparcados los veh\u00edculos. Cuando G\u00fcilamo me vio prendi\u00f3 su carro y nos marchamos de aquel lugar. Los amigos\u00a0 de Sim\u00f3n salieron del bar y corrieron vociferando detr\u00e1s de nosotros, pero G\u00fcilamo aceler\u00f3 su veh\u00edculo y logramos irnos.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda Sim\u00f3n cont\u00f3 en la redacci\u00f3n que yo cog\u00ed miedo y le sal\u00ed corriendo a una gorda en un tugurio de Los Mina.<\/p>\n<p><strong>*El autor es periodista.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Emiliano Reyes Espejo ere.prensa@gmail.com Cuando el chino propietario del restaurante hotel Londres, de la avenida San Mart\u00edn, ataj\u00f3 a Freddy en la puerta, a la entrada de su negocio, la actitud del asi\u00e1tico no s\u00f3lo fue sorprendente, sino que, seg\u00fan algunos, no fue la mejor forma. 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