{"id":167997,"date":"2024-07-08T15:07:48","date_gmt":"2024-07-08T19:07:48","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=167997"},"modified":"2024-07-08T15:07:48","modified_gmt":"2024-07-08T19:07:48","slug":"infodemia-y-trastornos-de-salud-mental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/infodemia-y-trastornos-de-salud-mental\/","title":{"rendered":"Infodemia y trastornos de salud mental"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\">Por Emilia Santos Frias<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La gran cantidad de informaci\u00f3n que recibimos diariamente, desde los distintos medios de comunicaci\u00f3n: moderna, tradicionales y redes sociales, sin lugar a duda, nos sobrecarga, importuna y propicia aparici\u00f3n de problem\u00e1ticas de salud mental. Esta infoxicaci\u00f3n aumentada por las innovaciones tecnol\u00f3gicas, el advenimiento de la pandemia mundial del coronavirus, que arrodill\u00f3 a la poblaci\u00f3n, nos trastorna cada vez en mayor escala.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Infodemia, infoxicaci\u00f3n o fake news: un c\u00f3ctel perturbador que abraza antivalores y acciona de espalda a la norma. Transgrede el bien hacer period\u00edstico. Crea caos, pavor o espanto en la poblaci\u00f3n, que en ocasiones le es dif\u00edcil identificar si toda la informaci\u00f3n que recibe es real o no. Si la fuente que la difunde es confiable o no, pero en la generalidad de los casos, pese a desconocimiento, ya sea por razones de carencias formativas, inter\u00e9s o inadvertencia, se convierte en multiplicadora de este contenido, que puede ser impostor, y m\u00e1s que edificador, es generado para desinformar.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esto, gracias a que en la actualidad todos somos consumidores y generadores de contenido. El derecho al acceso a la informaci\u00f3n lo ha consagrado, y el mundo digital: la internet, redes de comunicaciones interconectadas, cambiaron el mundo, permitiendo que hoy, a trav\u00e9s de las distintas plataformas, la poblaci\u00f3n usuaria tenga facilidad de comunicaci\u00f3n con acceso ilimitado a informaci\u00f3n. Tal como predijo, el visionario comunic\u00f3logo, Marshall McLuhan, vaticin\u00f3 este impacto y alcance.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Lo que se lamenta es que, con la constante creatividad maliciosa y acciones de inseguridad cibern\u00e9tica, la infodemia mantiene a la poblaci\u00f3n castrada,\u00a0 en el espect\u00e1culo de pan y circo, que se evidencia en manipulaci\u00f3n, con la que se distrae la atenci\u00f3n de las personas de temas nodales para desarrollo colectivo, y al mismo tiempo, se subyuga el pensamiento cr\u00edtico. Por tanto, se busca emascular la participaci\u00f3n y ciudadan\u00eda social.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La infodemia carece de investigaci\u00f3n y veracidad, pero les f\u00e1cil capturar audiencias; desinformarlas y utilizarlas para alcanzar sus fines. Teniendo como plataforma de acci\u00f3n principal a las redes sociales. Esta, tambi\u00e9n se nutre de errores en la difusi\u00f3n de informaci\u00f3n, de rumores que confunden a las personas; difamaci\u00f3n, injuria, ataques al honor y buen nombre y ultraje a las buenas costumbres. Acciones que constituyen delito de prensa, y estos, no tienen espacio en el periodismo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Como es sabido, hoy existen personas, empresas, que haciendo uso de herramientas tecnol\u00f3gicas, como\u00a0bots o softwares automatizados que pueden imitar el comportamiento humano y realizar tareas repetitivas en una red, con estas aplicaciones se dedican a producir y propagar informaci\u00f3n err\u00f3nea,\u00a0intencionadamente. Un mal que es fruto de la Era de la Informaci\u00f3n, que, en ant\u00edtesis, cuando utilizamos sus bondades, nos acerca y genera bienestar social. Sin embargo, al ser usada para generar dinero, a costa de vulnerar derechos, trae desaz\u00f3n a la poblaci\u00f3n, adem\u00e1s, la aliena.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Lo bueno de esta problem\u00e1tica es que compromete m\u00e1s al buen periodismo, a un ejercicio que tiene como esencia la protecci\u00f3n de derechos humanos, fundamentales; exhibici\u00f3n de deberes y responsabilidades especiales. Siempre apegado a la verdad; al bien com\u00fan y transmisi\u00f3n de conocimientos, nunca de enga\u00f1o. Una pr\u00e1ctica que se anticipa y\u00a0ofrece\u00a0informaci\u00f3n validada cient\u00edficamente, con fuentes de sobrada credibilidad. Porque esta ciencia no es portadora de noticias falsas ni de teor\u00edas conspirativas; tan populares hoy.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Es la misma tecnolog\u00eda de la que dependemos para mantenernos conectados e informados, la que manos inescrupulosas utilizan para hacernos parte de un mundo sobreabundado de informaci\u00f3n, desinformaci\u00f3n, noticias falsas, bulos y rumores que confunde a las personas entre verdad y mentira. Llegando incluso a comprometer su salud mental; las capacidades individuales y colectivas para decidir, una acci\u00f3n fundamental para el desarrollo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Se afirma entonces, que la infodemia est\u00e1 generando trastornos mentales y discapacidades psicosociales, fruto de las emociones excesivas a\u00a0las que la poblaci\u00f3n est\u00e1 expuesta, entre ellas, las llamadas epidemias silenciosas: angustia, depresi\u00f3n,\u00a0agobio, agotamiento emocional y incapacidad para satisfacer necesidades importantes. Por ello, el Hospital Universitario (HU) de Argentina, recomienda combatir la sobreabundancia informativa siendo responsables y conscientes del impacto que tiene la informaci\u00f3n en cada persona.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Por consiguiente, desde el buen periodismo debe frenar este flagelo, al utilizar siempre fuentes confiables, porque \u00e9l,\u00a0 garantiza derechos fundamentales. Por tal raz\u00f3n, es perentorio tomar en cuenta que no hay salud f\u00edsica sin salud mental. En consecuencia, es preciso comunicar para la salud.\u00a0!Comunicar es salud!<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En tal caso, debemos protegernos para no caer en la posverdad, noticias falsas o fake news.\u00a0No seamos promotores de ellas, ni permitamos ser presa de su manipulaci\u00f3n, porque estas se apoderan de nuestras creencias y traen agitaci\u00f3n. Sus productores mediante discursos de odio, solo buscan da\u00f1ar la buena fama, valores morales, honor, honradez,\u00a0 decencia, rectitud y la honestidad\u2026, tampoco seamos part\u00edcipes de funas digitales o ajusticiamientos medi\u00e1ticos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Solo la verdad que se esparce en la sociedad, en este caso desde el periodismo, resguarda libertades p\u00fablicas. Imposible olvidar que el derecho a la libertad de expresi\u00f3n y difusi\u00f3n del pensamiento, est\u00e1 subordinado a la veracidad, respeto,\u00a0 dignidad y al buen nombre.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Hasta pronto.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La autora reside en Santo Domingo<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Es educadora, periodista, abogada y locutora.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Emilia Santos Frias La gran cantidad de informaci\u00f3n que recibimos diariamente, desde los distintos medios de comunicaci\u00f3n: moderna, tradicionales y redes sociales, sin lugar a duda, nos sobrecarga, importuna y propicia aparici\u00f3n de problem\u00e1ticas de salud mental. 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