{"id":158899,"date":"2024-03-05T14:51:25","date_gmt":"2024-03-05T18:51:25","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=158899"},"modified":"2024-03-05T14:51:25","modified_gmt":"2024-03-05T18:51:25","slug":"culpable-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/culpable-cuento\/","title":{"rendered":"CULPABLE (CUENTO)."},"content":{"rendered":"<p><b>POR: JOHNNY TEJEDA LECLERC.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a1Ya basta! \u2014grit\u00f3 el hombre con una voz angustiosa mientras apuntaba su arma de forma err\u00e1tica a cada esquina de la claustrof\u00f3bica habitaci\u00f3n en la que se encontraba. Su respiraci\u00f3n constantemente interrumpida por los agresivos espasmos ocasionados por su llanto. Su rostro brillaba debido a la mezcla del incesante sudor que ca\u00eda desde su frente y sus l\u00e1grimas que no paraban de caer desde sus ojos cansados llenos de ojeras, como si llevara un largo tiempo sin poder conciliar el sue\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Por favor, no me mires as\u00ed. Esa mirada fija y p\u00e9trea que veo en todas partes desde que te conoc\u00ed. Esos ojos siniestros y juiciosos que veo hasta en los espejos que desde entonces reflejan algo que no soy yo. El hombre era interrumpido por una voz en su mente que exclamaba su nombre con un tono de autoridad como si lo llamara para dictarle su sentencia. &#8211; \u00a1David! \u00a1David!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">David, al escucharla, solt\u00f3 un grito tal que su desesperado estruendo hizo que sus propios t\u00edmpanos sangraran. Incluso el dolor en sus cuerdas vocales que era m\u00e1s severo que el de sus o\u00eddos, no era capaz de parar sus s\u00faplicas. \u2014\u00a1Ya s\u00e9 que fui un cobarde! Hu\u00ed de mi responsabilidad. Pero no es justo que mi hermano, quien fue el que cometi\u00f3 aquellos despreciables cr\u00edmenes, haya pagado un menor castigo que yo, que lo \u00fanico que hice fue atestiguarlos. \u00a1Detente, por favor! En el mismo instante en que sus quejidos pararon, sinti\u00f3 c\u00f3mo en la habitaci\u00f3n entr\u00f3 una presencia inconfundible con la de ning\u00fan ser mortal. Sin decir nada, sin emitir sonido, sin siquiera ser visible, sofocaba a David con el mero hecho de existir en el mismo espacio que \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfMiguel?\u2014dijo David con absoluta sumisi\u00f3n. A pesar de la inacci\u00f3n de aquella entidad, el hombre sab\u00eda exactamente lo que esta quer\u00eda de \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">-\u00bfPor qu\u00e9 a m\u00ed?! \u00a1\u00bfQu\u00e9 esperas de m\u00ed? No deber\u00eda ser mi responsabilidad detenerlo. Desde el d\u00eda que te conoc\u00ed mientras hu\u00eda, no ha habido un momento en el que haya podido eludir tu vista. Tus ojos omnipresentes en la silueta de todos los que encuentro, en los objetos que me rodean, en las paredes de esta habitaci\u00f3n, cuando me desmayo del cansancio en mis miserables pesadillas, sigues all\u00ed. Dici\u00e9ndome lo que ya s\u00e9 sin gesticular palabra. \u00a1Qu\u00e9 sab\u00eda y no hice nada! Esta abominable tortura que, en lugar de convertirse en apat\u00eda, lo \u00fanico que hace es empeorar cada momento que pasa. \u00a1Puedo sentir c\u00f3mo lacera mi mente y desgarra mis \u00f3rganos, pero nunca acaba con mi miser&#8230; Las palabras de David, cortadas por el dolor cr\u00f3nico que ocasionaba que se retorciera y chillara, como sujeto de pruebas del m\u00e1s cruel experimento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las convulsiones apenas le permit\u00edan a su cuerpo seguir las \u00f3rdenes que su mente le daba. El dolor era tal que le hac\u00eda tener una dexteridad inferior a la de un infante. En esas condiciones, el cobarde hombre, tras unos segundos que podr\u00edan f\u00e1cilmente equipararse al sufrimiento de toda una vida, logra poner su pistola contra su cien y halar del gatillo. David ya no viv\u00eda, ya no ve\u00eda, ya no escuchaba, ya no sent\u00eda, pero ni la muerte le permiti\u00f3 la huida porque, en un instinto m\u00e1s primordial que la supervivencia misma, esa mirada a\u00fan persist\u00eda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR: JOHNNY TEJEDA LECLERC. \u00a1Ya basta! \u2014grit\u00f3 el hombre con una voz angustiosa mientras apuntaba su arma de forma err\u00e1tica a cada esquina de la claustrof\u00f3bica habitaci\u00f3n en la que se encontraba. Su respiraci\u00f3n constantemente interrumpida por los agresivos espasmos ocasionados por su llanto. 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