{"id":153345,"date":"2023-12-09T17:48:15","date_gmt":"2023-12-09T21:48:15","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=153345"},"modified":"2023-12-09T17:48:15","modified_gmt":"2023-12-09T21:48:15","slug":"la-grotesca-discriminacion-a-la-diaspora-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/la-grotesca-discriminacion-a-la-diaspora-dominicana\/","title":{"rendered":"LA GROTESCA DISCRIMINACI\u00d3N A LA DI\u00c1SPORA DOMINICANA"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Por L. Ramfis Dom\u00ednguez-Trujillo<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La historia de la migraci\u00f3n de dominicanos al extranjero data de varios siglos atr\u00e1s. Incluso, se conoce bien el relato de Juan Rodriguez, el primer dominicano en inmigrar a New York, hoy la Gran Manzana, pero en el a\u00f1o 1613, cuando esta peque\u00f1a colonia jam\u00e1s so\u00f1aba convertirse en una gran metr\u00f3polis y una meca internacional.\u00a0 Asimismo, varias fuentes de historia cuentan que entre 1892 y 1924 unos 4,700 ciudadanos dominicanos llegaron a esta importante urbe, formando parte de la incre\u00edble historia de los inmigrantes de Ellis Island.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, es importante denotar que la emigraci\u00f3n masiva de dominicanos hacia los Estados Unidos inicia en el 1966, con la llegada del Presidente Joaquin Balaguer al poder, producto de la inestabilidad econ\u00f3mica y pol\u00edtica a rais del asesinato de Rafael Le\u00f3nidas Trujillo en el 1961, el golpe de estado del 1963, y el estallido de la guerra de abril en 1965. Ya para 1969, unos 63,595 dominicanos hab\u00edan solicitado sus pasaportes, un r\u00e9cord hist\u00f3rico que abre la puerta a una nueva cr\u00f3nica de emigraci\u00f3n dominicana.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Para los a\u00f1os 80, el deterioro econ\u00f3mico en la Rep\u00fablica Dominicana hab\u00eda impulsado una nueva ola de inmigraci\u00f3n hacia el exterior, registrando cifras hist\u00f3ricas de valientes dominicanos, forzados a abandonar su Patria por diferentes motivos, pero un fen\u00f3meno que por primera vez sacudi\u00f3 a todas las clases sociales del pa\u00eds, sin distinci\u00f3n alguna. En cambio, el \u00e9xodo de j\u00f3venes persiguiendo nuevas oportunidades, marc\u00f3 significativamente el movimiento migratorio de los 90, y para el a\u00f1o 2000, las cifras oficiales y extraoficiales de dominicanos en los Estados Unidos -debido a la gran cantidad en condici\u00f3n de irregularidad- oscilaban entre 875,000 y m\u00e1s de un mill\u00f3n de expatriados. Los \u00faltimos c\u00f3mputos de los dominicanos de esa tan productiva y enorme comunidad del exterior, que al presente incluye Estados Unidos, Europa y Latinoam\u00e9rica, disponen que un poco m\u00e1s de tres millones de ciudadanos dominicanos residen fuera de su pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, a diferencia de otras nacionalidades de expatriados, los dominicanos que deciden o que se ven obligados a emigrar, no pierden su identidad y muy por el contrario, su destierro fortalece los v\u00ednculos con su tierra. Este fen\u00f3meno de los dominicanos ausentes se manifiesta en su persistente b\u00fasqueda por crear y mantener relaciones sociales multidimensionales para vigorizar su vinculaci\u00f3n con la Rep\u00fablica Dominicana, cuesti\u00f3n que, indudablemente, ha servido de gran beneficio para el pa\u00eds. Incluso, el apoyo recibido a trav\u00e9s de los a\u00f1os de esta comunidad por medio de las remesas y otros considerables aportes informales ha permitido la permanencia de muchos dominicanos en el pa\u00eds, evitando un mayor ensanchamiento de esta ya exagerada emigraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">No obstante, estas valios\u00edsimas contribuciones al pa\u00eds, el \u00e9xito alcanzado por tantos dominicanos en el extranjero ha servido de gran ejemplo para muchos, atestiguando las grandes aptitudes y la extraordinaria capacidad de todos los dominicanos. Es axiom\u00e1tico que la notoriedad obtenida por estos prodigiosos dominicanos que se han destacado por sus dotes pol\u00edticos, empresariales, art\u00edsticos, intelectuales, deportistas, m\u00e9dicos y dem\u00e1s, nos llenen de orgullo patrio y nos sirvan de motivaci\u00f3n e inspiraci\u00f3n. Sin embargo, estos prominentes dominicanos, orgullosos de sus ra\u00edces, jam\u00e1s se olvidan de su tierra, y luego de alcanzar la fama, invariablemente exhiben un deseo perentorio de compartir su triunfo, de establecer un segundo hogar en la Rep\u00fablica Dominicana, o simplemente, de regresar a su pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En otros casos, se puede percibir el profundo compromiso de estos dominicanos, que pese a vivir bajo circunstancias dif\u00edciles en el extranjero, y en muchos casos incluso, laborando hasta dos y tres trabajos para mantenerse, hacen magia para ayudar a sus familiares con ese tan importante apoyo econ\u00f3mico. No obstante, jam\u00e1s dejan de so\u00f1ar con esa casita de campo o con alg\u00fan d\u00eda poder regresar a su patria. Estos apasionados dominicanos se valen de cualquier excusa para vacacionar o visitar a su amada tierra, y donde quiera se encuentran, aprovechan su tiempo de ocio para celebrar su cultura y contagiar a todos los que llegan a conocer, bailando un buen merengue o una bachata, o saboreando un rico sancocho, un mang\u00fa, o un delicioso chivo guisado.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Sin importar su econom\u00eda, estos dominicanos hacen lo posible y hasta lo imposible para ayudar a su gente, depositando esas tan importantes remesas religiosamente, enviando ropa y comida, y nunca llegan al pa\u00eds con las manos vac\u00edas, sino siempre con regalos en mano y maletas repletas de mercanc\u00eda, para que sus parientes se las puedan \u201cbuscar\u201d. De igual forma, aprovechan sus visitas para ver si encuentran ese pedacito de tierra que tanto anhelan en la Rep\u00fablica Dominicana, ingeni\u00e1ndosela, aunque sea chin a chin, pero siempre buscan la manera de cumplir ese sue\u00f1o imperecedero.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero m\u00e1s all\u00e1 de estas realidades compartidas, estos dominicanos desplazados tambi\u00e9n coinciden en muchas de las experiencias vividas en los pa\u00edses donde llegan a residir, pudiendo valorar desde all\u00ed, las diferencias tan marcadas de un estado donde impera el desarrollo y el desenvolvimiento social y pol\u00edtico, superando con creces la amarga realidad de los dominicanos en el territorio nacional. Esta innegable e impactante verdad, transforma a estos dominicanos en abanderados del orden, el progreso, el fiel cumplimiento de las leyes, la transparencia, la disciplina y otros significativos elementos del accionar pol\u00edtico y democr\u00e1tico, que componen la cotidianidad en los pa\u00edses m\u00e1s pr\u00f3speros y avanzados del mundo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, ese despertar pol\u00edtico y social, esa evoluci\u00f3n conceptual e intelectual, representa evidentemente una amenaza a la clase pol\u00edtica tradicional, al desnaturalizado prop\u00f3sito y desfasado accionar pol\u00edtico, y al sistema clientelista que se han apoderado de nuestro r\u00e9gimen electoral. Muy a pesar de la enmienda constitucional del 1994 que permiti\u00f3 a estos dominicanos optar por una segunda nacionalidad sin perder la suya, se les ha privado de sus derechos fundamentales, evitando de forma inescrupulosa y perjudicial, su incursi\u00f3n a la vida pol\u00edtica del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Con todo y esta persistente disyunci\u00f3n, la prosperidad y el exuberante patriotismo de estos dominicanos de ultramar, \u00a0han sido objeto de la ambici\u00f3n pol\u00edtica de muchos candidatos que luego de obtener su triunfo electoral, jam\u00e1s se preocupan por cumplir sus compromisos con esta comunidad, d\u00e1ndole la espalda a sus m\u00faltiples peticiones e ignorando las carencias de este grupo que cada d\u00eda aumenta en n\u00fameros, y cuya fuerza econ\u00f3mica impacta de forma incuestionablemente positiva, la econom\u00eda nacional. \u00a0Al presente, sus aportes formales a la productividad nacional, constituye aproximadamente un 12% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra absolutamente descomunal, y esto sin tomar en consideraci\u00f3n las contribuciones informales como las anteriormente se\u00f1aladas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">No fue hasta el a\u00f1o 2011, con la promulgaci\u00f3n de la ley 136-11, que se le otorga el derecho al sufragio, adoptando concomitantemente la figura de los diputados de ultramar, con el prop\u00f3sito de amparar merecidamente los intereses de estos conciudadanos. Sin embargo, el escu\u00e1lido cumplimiento de estos representantes ha pasado sin pena ni gloria, resultando en duras cr\u00edticas de la comunidad, por sus exiguos mandatos y su cada vez m\u00e1s abultado distanciamiento de sus demarcaciones y sobre todo, de sus representados.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estos dominicanos todos alegan el maltrato de una sistem\u00e1tica discriminaci\u00f3n, relegados a la condici\u00f3n de ser solamente una importante columna de apoyo monetario, pero permanentemente despojados de sus derechos constitucionales, nacionales excluidos y subyugados a un trato absolutamente desigual en comparaci\u00f3n con los dominicanos que viven o que nacen en el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esta discriminaci\u00f3n se percibe incluso, ante el deseo de muchos que, con ansias de ejercer su derecho al sufragio o de participar directamente en el sistema pol\u00edtico, conforme el derecho que les confiere el art\u00edculo 22 de la Constituci\u00f3n, ven sus intentos frustrados, justamente por esta sufrida inequidad. Esta disparidad se ha visto acentuada por la desatenci\u00f3n de las autoridades, los inconvenientes de procedimientos y protocolos ineficientes y torpes, las contrariedades puntuales motivadas por intereses particulares, y la displicencia de una clase pol\u00edtica que desconf\u00eda de la independencia ideol\u00f3gica e intelectual de estos leg\u00edtimos dominicanos. Para estos aut\u00e9nticos patriotas, el reinante sistema clientelista que se \u201cgana\u201d el voto por quinientos pesos, un pote de romo y un \u201cpica pollo\u201d, favoreciendo a los candidatos de mayores recursos, simplemente no cabe dentro del marco de un sistema aut\u00e9nticamente democr\u00e1tico como el que estos aspiran a alcanzar para su amado terru\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Muchos de estos dominicanos desean igualmente lanzarse al ruedo pol\u00edtico sencillamente para servirle a su pa\u00eds y a su pueblo dentro del marco de sus posibilidades. Pero esta ilusi\u00f3n prontamente se convierte en desencanto, chocando con un sistema pol\u00edtico viciado, los obst\u00e1culos enfrentados por quienes pretenden oponerse con firmeza a la podredumbre pol\u00edtica, y el trato desigual que se le dispensa a los dominicanos que residen fuera del pa\u00eds.\u00a0 Es preciso destacar que, desde la modificaci\u00f3n constitucional del 1994, se viene condicionando de manera nociva y discriminatoria, la dominicanidad de todos los dominicanos nacidos en el exterior, imponiendo un funesto criterio dis\u00edmil y desventajoso, a quienes desean participar dignamente en la vida pol\u00edtica dominicana, pero son castigados \u00fanicamente por el lugar de su nacimiento.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esta ignominiosa condici\u00f3n que hoy personifica el incuestionablemente discriminatorio p\u00e1rrafo del art\u00edculo 20 de la Constituci\u00f3n, afecta de una forma categ\u00f3rica y altamente perniciosa, las aspiraciones de muchos que a\u00fan sin desear aspirar a la presidencia o vicepresidencia como reza este limitante, se reh\u00fasan a aceptar el agravio y la humillaci\u00f3n de un grupo que, seg\u00fan la Carta Magna, es tan dominicano como aquellos \u201cprivilegiados\u201d que nacen en el pa\u00eds. Esta flagrante discriminaci\u00f3n demuestra no solo la imp\u00fadica intenci\u00f3n de obstaculizar la participaci\u00f3n de estos aut\u00f3nomos pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos en el sistema, sino que representa todav\u00eda otro vulgar ejemplo de la sistem\u00e1tica arbitrariedad, materializando una grotesca violaci\u00f3n al derecho fundamental de la igualdad que confiere el art\u00edculo 39 y adem\u00e1s el derecho de elegir y ser elegido que refrenda el art\u00edculo 22 de nuestra Constituci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En tal sentido, y aun destacando los avances alcanzados a favor de esta extraordinaria comunidad de dominicanos, es imperioso salir en defensa del colectivo. Nuestra Carta Magna es clara en su art\u00edculo 18, estableciendo en su numeral uno, que\u00a0<em>\u201clos hijos e hijas de madre o padre dominicano\u201d<\/em>\u00a0son todos leg\u00edtimamente dominicanos y por ende, merecedores del mismo trato bajo la ley, y en toda la extensi\u00f3n de la palabra.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En el caso espec\u00edfico de estos incuestionables dominicanos, queda claro que no solo se han ganado el respeto a sus derechos b\u00e1sicos con su tit\u00e1nica solidaridad e indiscutible compromiso con el pa\u00eds, sino que pura y simplemente, la Carta Magna les otorga esos derechos elementales. Es el momento de que hagamos honor a la justicia, fortaleciendo la universalidad de estos derechos, en medio de nuestra fehaciente fragilidad democr\u00e1tica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por L. Ramfis Dom\u00ednguez-Trujillo La historia de la migraci\u00f3n de dominicanos al extranjero data de varios siglos atr\u00e1s. 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