{"id":144354,"date":"2023-07-22T11:25:41","date_gmt":"2023-07-22T15:25:41","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=144354"},"modified":"2023-07-22T11:25:41","modified_gmt":"2023-07-22T15:25:41","slug":"la-esperanza-ingenio-azucarero-pionero-en-rd","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/la-esperanza-ingenio-azucarero-pionero-en-rd\/","title":{"rendered":"La Esperanza:  ingenio azucarero pionero en RD"},"content":{"rendered":"<div class=\"col-sm-2 sidebar_left\">\n<section id=\"momizatads-799\" class=\"widget momizat-ads\">\n<div class=\"mom-ads-wrap s \">\n<div class=\"mom-ads-inner\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<div id=\"post\" class=\"col-sm-7 porta   box_border\">\n<article id=\"post-887873\" class=\"post-887873 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-variedades\" title=\"\">\n<header class=\"entry-header\">\n<h1 class=\"entry-title\" title=\"La Esperanza: ingenio azucarero pionero en RD (REPORTAJE)\"><\/h1>\n<\/header>\n<div class=\"img_center\"><a class=\"thickbox\" title=\"La Esperanza: ingenio azucarero pionero en RD (REPORTAJE)\" href=\"https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Central-Rio-Haina-inaugurado-en-1951.jpg\" data-toggle=\"lightbox\"><img decoding=\"async\" class=\"attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image\" title=\"La Esperanza: ingenio azucarero pionero en RD (REPORTAJE)\" src=\"https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Central-Rio-Haina-inaugurado-en-1951.jpg\" alt=\"imagen\" data-toggle=\"\" data-title=\"La Esperanza: ingenio azucarero pionero en RD (REPORTAJE)\" \/><\/a><\/p>\n<div class=\"img-caption\">Central R\u00edo Haina, inaugurado en 1951<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"post_author\">\n<p><b>Por\u00a0<\/b><a href=\"https:\/\/almomento.net\/author\/josedelcastillopichardo\/\"><b>JOSE DEL CASTILLO PICHARDO<\/b><\/a><b><\/b>\u00a0<i class=\"fa fa-whatsapp\"><\/i>\u00a0<i class=\"fa fa-facebook\"><\/i>\u00a0<i class=\"fa fa-twitter \"><\/i><\/p>\n<\/div>\n<p class=\"entry-content\">\n<p>Nuestra industria azucarera moderna surgi\u00f3 en el \u00faltimo cuarto del siglo XIX en plena expansi\u00f3n del comercio internacional. Fue as\u00ed como se configur\u00f3 la econom\u00eda del postre (az\u00facar, caf\u00e9, cacao y tabaco) que se mantuvo durante el siglo XX como modelo predominante. Hasta que turismo, zonas francas, remesas y miner\u00eda ocuparon su lugar, con la variante de que ahora el tabaco en formato de cigarros aporta m\u00e1s de mil millones de d\u00f3lares y el cacao supera los 200.<\/p>\n<p>En 1879 el ingenio\u00a0La Esperanza, fundado a mediados de la d\u00e9cada del 70 por el cubano Joaqu\u00edn M. Delgado con el auxilio de Rafael Mart\u00edn, era considerado como el principal establecimiento agroindustrial existente en el pa\u00eds. De acuerdo a la prensa capitale\u00f1a, se le reputaba el primero en instalarse \u00abcon m\u00e1quina de vapor, y en las proporciones de cualquiera de los que existen en la isla de Cuba o Puerto Rico\u00bb. En realidad, el primer ingenio movido a vapor, de ef\u00edmera existencia y modesto tama\u00f1o, fue\u00a0La Isabel,\u00a0instalado en Puerto Plata en 1872 por el cubano Carlos F. Loynaz.<\/p>\n<div>\n<figure id=\"attachment_887874\" class=\"wp-caption alignleft\" aria-describedby=\"caption-attachment-887874\"><figcaption id=\"caption-attachment-887874\" class=\"wp-caption-text\"><\/figcaption><\/figure>\n<p>Nuestro poeta rom\u00e1ntico Jos\u00e9 Joaqu\u00edn P\u00e9rez, autor de Fantas\u00edas Ind\u00edgenas (1877), present\u00f3 ante la Sociedad Amigos del Pa\u00eds en 1882 su poemario La Industria Agr\u00edcola, un canto emocionado al impacto modernizador promisorio de los ingenios azucareros.\u00a0<i>\u00abY La Esperanza augura \/La redenci\u00f3n de la infeliz perdida\/Hija del infortunio.\/ Ya el silbido\/ De la m\u00e1quina anuncia que ha cesado\/El del plomo homicida; i cuando humea\/La altiva i encumbrada chimenea,\/Su penacho flotante purifica\/La atm\u00f3sfera que vicia el corrompido\/Aliento envenenado\/ Del mal que a mi Quisqueya sacrifica.\u00bb<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>El propio Delgado nos relata en 1880 las circunstancias que rodearon su aventura empresarial.\u00a0<i>\u00abCuando llegu\u00e9 a esta ciudad en el a\u00f1o 1873, comprend\u00ed que una de las causas principales de su escasa producci\u00f3n agr\u00edcola depend\u00eda de la falta de establecimientos rurales en gran escala; y a pesar de las dificultades que deb\u00edan presentarse, y m\u00e1s que todo, de las frecuentes convulsiones pol\u00edticas del pa\u00eds, me lanc\u00e9 a una empresa que unos consideraron irrealizable y que muchos la juzgaron como una locura.\u00bb<\/i><\/p>\n<p><i>\u00abSuperando obst\u00e1culos de toda clase, vi en breve coronados mis esfuerzos y en plena producci\u00f3n una hacienda de ca\u00f1a con trapiches movidos por fuerza de vapor. Este resultado, y el respeto que por parte de las autoridades y de los ciudadanos merece la propiedad privada, alent\u00f3 a muchos capitalistas nacionales y extranjeros que han levantado haciendas y abierto as\u00ed para la Rep\u00fablica las fuentes de la prosperidad p\u00fablica, llevando a las masas la moralidad que es consecuencia del trabajo.\u00bb<\/i><\/p>\n<p>Situado en la com\u00fan de San Carlos, dentro de la amodorrada provincia de Santo Domingo, el ingenio se hallaba a s\u00f3lo cuatro millas de distancia de la ciudad. Pose\u00eda \u00abm\u00e1s de diez caballer\u00edas de tierra negra de superior calidad\u00bb (unas 12 mil tareas), \u00abcon siete ojos de agua abundante y potables\u00bb. De estos terrenos, 5 mil tareas se encontraban sembradas de ca\u00f1a. El resto se hallaba dividido entre \u00abun magn\u00edfico potrero de pasto artificial, parte de yerba de P\u00e1ez con dos manantiales inagotables y buenos bosques con maderas de construcci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Sus edificaciones consist\u00edan en una \u00abgran casa de m\u00e1quinas y trenes de elaborar az\u00facar con dos pisos para el servicio de treinta carros de purgar az\u00facar por el sistema moderno, en t\u00e9rmino de que un solo hombre maneja con facilidad un bocoy de 20 quintales. Est\u00e1 techada de hierro galvanizado. Posee adem\u00e1s una casa de guardar bagazo de 50 varas de extensi\u00f3n cubierta de hierro. 0tra casa de toneler\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto a las viviendas, eran de tres tipos. Cuatro casas \u00abpara habitaci\u00f3n de los empleados principales. Un barrac\u00f3n para los peones y una pintoresca casa vivienda de dos pisos de forma americana, rodeada de m\u00e1s de treinta \u00e1rboles frutales, y situada sobre una elevaci\u00f3n que tiene doscientas varas del batey, con aljibe, buenas caballerizas y todo cuanto es necesario para las comodidades de la vida.\u00bb<\/p>\n<p>El equipamiento industrial comprend\u00eda \u00abuna potente m\u00e1quina con dos calderas\u00bb con capacidad para moler 250 vagones de ca\u00f1a diarios, \u00abdoce estanques para dep\u00f3sito de guarapo y meladuras, sin incluir uno para guardar mieles. Tiene una m\u00e1quina neum\u00e1tica para formar vac\u00edo, otra para mover las cuatro centr\u00edfugas y cinco m\u00e1s peque\u00f1as para el servicio de las aguas y meladuras, dos trenes de un tama\u00f1o inmenso con pailas de 1,200 galones, cuatro clarificadores de cobre que tambi\u00e9n contienen 1,200 galones cada uno y sus torres de ladrillos\u00bb.<\/p>\n<p>Dotado con un tacho al vac\u00edo, fabricado por Deeley de New York, con capacidad para producir m\u00e1s de 28 bocoyes diarios, as\u00ed como un enfriadero de \u00abbastante elevaci\u00f3n\u00bb. El transporte de las ca\u00f1as, los az\u00facares y las mieles, estaba asegurado por una flota de 31 carros, animada por una \u00abboyada escogida\u00bb.<\/p>\n<p>El guarapo ten\u00eda una concentraci\u00f3n fluctuante entre 11\u00b0 y 12\u00b0 durante el mes de marzo, siendo su umbral 8\u00b0 para los otros meses. La producci\u00f3n durante la zafra 1878-79, aun faltando ca\u00f1a por moler, fue de unos mil bocoyes (15 mil quintales). Al a\u00f1o siguiente las exportaciones registradas por La Esperanza fueron 13,676 quintales de az\u00facar y 720 galones de mieles.<\/p>\n<p>El valor del ingenio junto a sus campos de ca\u00f1a fue estimado en 1879 en 150 mil pesos, de conformidad con transacci\u00f3n de compra-venta realizada en noviembre de ese a\u00f1o entre Joaqu\u00edn M. Delgado y el banquero franc\u00e9s Sim\u00f3n Philipart, operaci\u00f3n anulada en agosto de 1880 debido a incumplimiento del \u00faltimo, quien result\u00f3 ser un timador de altos quilates.<\/p>\n<p>En 1882, el equipo industrial de La Esperanza hab\u00eda sido ampliado, incluyendo ahora 2 tachos al vac\u00edo verticales de 7 1\/2 pies de di\u00e1metro, en lugar de uno solo reportado tres a\u00f1os atr\u00e1s. Contaba, adem\u00e1s, con 6 centr\u00edfugas Laffertey, en vez de 4. Su producci\u00f3n estimada para la zafra correspondiente a ese a\u00f1o era de 1,200 bocoyes de az\u00facar (unos 18 mil quintales) y 40,500 galones de mieles.<\/p>\n<p>Pese al incremento en su producci\u00f3n, la extensi\u00f3n de sus campos de ca\u00f1a permanec\u00eda en nivel similar al de 1879. Un mes despu\u00e9s del fechado de este reporte, Delgado adquiri\u00f3 en p\u00fablica subasta unas 288 tareas sembradas de ca\u00f1a propiedad de la sucesi\u00f3n de Domingo Pe\u00f1a, en Gal\u00e1, com\u00fan de San Carlos.<\/p>\n<p>El incremento de la producci\u00f3n pudo deberse b\u00e1sicamente a dos factores. Un mayor suministro de ca\u00f1a tanto propia como de terceros y un aprovechamiento m\u00e1s eficiente en el procesamiento de los jugos, logrado mediante la ampliaci\u00f3n del equipo industrial. El primer factor, visto superficialmente, podr\u00eda parecer incongruente con la congelaci\u00f3n de la superficie bajo cultivo.<\/p>\n<p>Sin embargo, resulta obvio que necesariamente una proporci\u00f3n mayor de las 5 mil tareas sembradas de ca\u00f1a se encontraba en 1882 en condiciones \u00f3ptimas para ser incorporada a la molienda que 3 a\u00f1os atr\u00e1s, m\u00e1xime cuando el ingenio se hallaba en pleno desarrollo. En adici\u00f3n, la referida compra de terrenos ca\u00f1eros a los Pe\u00f1a sugiere la existencia de arreglos para el \u00abtiro de ca\u00f1a\u00bb por cuenta de terceros.<\/p>\n<p>Esta historia de oportunidades para los ingenios que arrancaron en la fase pionera del \u00absue\u00f1o azucarero\u00bb -como le llamara mi querido compa\u00f1ero de pupitre en el Don Bosco, el sacerdote jesuita e historiador Antonio Lluberes- empez\u00f3 a cambiar en 1884 y durar\u00eda hasta 1902.<\/p>\n<p><b>Crisis<\/b><\/p>\n<p>Al declinar los precios por efecto del sistema de subsidios a la producci\u00f3n y exportaci\u00f3n de az\u00facar de remolacha adoptado en Europa, generando su expansi\u00f3n frente al az\u00facar de ca\u00f1a. Al tiempo que la producci\u00f3n azucarera de EE.UU., un mercado clave, se recuperaba de los estragos de la Guerra Civil en sus campos.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, en 1886 las condiciones de las instalaciones de La Esperanza eran francamente calamitosas, de acuerdo con una descripci\u00f3n brindada por el aviso promocional de su venta en p\u00fablica subasta. La extensi\u00f3n de sus terrenos aparentemente hab\u00eda sufrido alguna reducci\u00f3n, ya que s\u00f3lo se mencionaban 9 caballer\u00edas (10,800 tareas), 1,200 tareas por debajo de lo reportado en la descripci\u00f3n original de 1879.<\/p>\n<p>La m\u00e1quina de moler las ca\u00f1as se hallaba \u00aben mal estado\u00bb. Tambi\u00e9n \u00abotra de la misma clase conteniendo un tren de elaborar az\u00facar en mal estado: una casa forrada de tablas de palma y techo de hierro galvanizado, en mal estado, vivienda de los operarios: otra id\u00e9ntica en mal estado -dos inservibles: una casa almac\u00e9n de madera: otra que contiene la bomba: otra para el boyero, otra de vivienda en regular estado, un donky de hierro para elevar el agua al batey, un tanque de hierro para dep\u00f3sito de agua, una m\u00e1quina peque\u00f1a de moler ca\u00f1a con su trapiche, un wagon en mal estado, un caballo viejo: mil setecientas cuarenta y cinco tareas de ca\u00f1a en regular condici\u00f3n de cultivo\u00bb.<\/p>\n<p>La venta del ingenio se realizaba en raz\u00f3n de ejecuci\u00f3n hipotecaria a favor de Don Manuel J. Delgado, hall\u00e1ndose el inmueble bajo la propiedad de los se\u00f1ores azucareros Joseph Eleuterio Hatton, Carlos A. y Juan M. Clarke y Knights.<\/p>\n<p>Como es f\u00e1cil colegir por la descripci\u00f3n brindada en el documento transcrito, el estado de La Esperanza era virtualmente ruinoso. No s\u00f3lo su equipo industrial y las edificaciones mostraban los efectos del deterioro y el abandono, sino que la superficie sembrada se hallaba reducida a s\u00f3lo un 34% de la que hab\u00eda tenido siete a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Su depreciaci\u00f3n quedaba evidenciada claramente en la significativa diferencia entre los $150,000 en que hab\u00eda sido vendido en 1879 a Philipart en la frustrada transacci\u00f3n referida y los $30,000 fijados como primera postura de la subasta de 1886.<\/p>\n<p>Sin duda alguna, La Esperanza, elogiado ampliamente por su car\u00e1cter de ingenio pionero y sus condiciones de modernidad a finales de la d\u00e9cada del 70 del siglo XIX, sucumb\u00eda ante los avatares de la crisis azucarera de 1884 -cuando se registr\u00f3 el precio m\u00ednimo del siglo-, quedando fuera del juego.<\/p>\n<p>Nuevos inversores se ir\u00edan haciendo cargo de reimpulsar la industria azucarera dominicana bajo coyunturas internacionales favorables, como la que sobrevendr\u00eda durante la Primera Guerra Mundial y los a\u00f1os inmediatos de postguerra, conocidos como \u00a0la Danza de los Millones<\/p>\n<\/article>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Central R\u00edo Haina, inaugurado en 1951 Por\u00a0JOSE DEL CASTILLO PICHARDO\u00a0\u00a0\u00a0 Nuestra industria azucarera moderna surgi\u00f3 en el \u00faltimo cuarto del siglo XIX en plena expansi\u00f3n del comercio internacional. 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