{"id":140968,"date":"2023-05-28T12:38:02","date_gmt":"2023-05-28T16:38:02","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=140968"},"modified":"2023-05-28T12:38:02","modified_gmt":"2023-05-28T16:38:02","slug":"de-pedir-curvas-a-dar-cortes-edward-taveras-conversaciones-con-la-diaspora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/de-pedir-curvas-a-dar-cortes-edward-taveras-conversaciones-con-la-diaspora\/","title":{"rendered":"De pedir curvas a dar cortes. -Edward Taveras: Conversaciones con la Di\u00e1spora."},"content":{"rendered":"<p>Jason Prats. -Pembroke Pines, Florida<br \/>\nLa Ciudad Coraz\u00f3n, le llaman. Por encontrarse geogr\u00e1ficamente en el pecho del territorio de la<br \/>\nRep\u00fablica Dominicana. Y, adem\u00e1s, por la nobleza de su gente. Entre esos santiagueros de<br \/>\nsentimiento noble, est\u00e1 Edward Taveras, con quien coincidimos en la ciudad de Pembroke Pines<br \/>\nen el Estado de la Florida. Lejos del terru\u00f1o, pero el suelo cibae\u00f1o muy dentro de \u00e9l.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-140969\" src=\"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Edward-Taveras-2-300x202.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"202\" srcset=\"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Edward-Taveras-2-300x202.jpg 300w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Edward-Taveras-2.jpg 576w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><br \/>\nSe que algunos se preguntar\u00e1n, \u00bfC\u00f3mo es que luego de esa descripci\u00f3n de su amor por<br \/>\nSantiago, nos topamos con Edward tan lejos de ella? \u00bfPor qu\u00e9 salir de una ciudad bella y llena<br \/>\nde gentileza? Pues la respuesta es f\u00e1cil. Todos los inmigrantes que hoy hacemos patria en casa<br \/>\najena, conocemos las m\u00faltiples razones. No siempre ingenia uno el \u00e9xodo. En ocasiones las<br \/>\ncircunstancias lo dictan. Sin embargo, el amor por el lugar de procedencia es y siempre ser\u00e1 un<br \/>\nacto genuino y que no requiere de esfuerzo. Reitero, de coraz\u00f3n.<br \/>\nEn los a\u00f1os que le toc\u00f3 residir en Santiago, Edward tuvo la dicha de contar incluso con m\u00e1s de<br \/>\nun sector como terru\u00f1o. Sus d\u00edas estaban divididos entre la casa de su padre en el sector de Los<br \/>\nReyes y la finca de sus abuelos en Jacagua. Siendo el hermano mayor de dos hermanas y un<br \/>\nhermano paterno, le toc\u00f3 servir de ejemplo y direcci\u00f3n para sus deudos menores. Rutina diaria<br \/>\nde escuela en las ma\u00f1anas, pal\u2019 \u201cplay\u201d al medio d\u00eda y en las tardes a ayudar a su abuelo con las<br \/>\nplantaciones de la finca.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-140970\" src=\"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Edward-Taveras-1-300x169.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Edward-Taveras-1-300x169.jpeg 300w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Edward-Taveras-1-768x432.jpeg 768w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Edward-Taveras-1-390x220.jpeg 390w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Edward-Taveras-1.jpeg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><br \/>\nPara cualquier ni\u00f1o o joven, los fines de semanas, parecer\u00edan guardar mayor esperanza de ocio.<br \/>\nPero Edward estaba a cargo del orde\u00f1o de las vacas del abuelo. Y mientras no terminara esa<br \/>\ntarea, no pod\u00eda so\u00f1ar con vestir el uniforme de c\u00e1tcher y jugar el juego que le apasionaba. \u201c\u00bfT\u00fa<br \/>\nsabes c\u00f3mo hay cosas que verdaderamente, hacen feliz a uno?\u2026 Pasar tiempo en la finca y<br \/>\njugar pelota, esos eran mis mejores momentos\u201d, nos cuenta Edward.<br \/>\nPero esa felicidad que hab\u00eda conocido fue interrumpida. \u201cNo me quer\u00eda ir\u201d, me sigue contando.<br \/>\nEdward con 16 a\u00f1os, confronta a su familia, luego que su madre, Fiordaliza, junto a su<br \/>\npadrastro americano, solicitan su visa con intenci\u00f3n de residencia, para que se fuera a vivir con<br \/>\nellos a la Florida. Dos a\u00f1os antes de que le \u201cllegaran los papeles\u201d, \u00e9l fue visado como turista y<br \/>\nvisito la familia de su padrastro en el estado de Vermont. \u201cMuy linda la nieve los primeros d\u00edas,<br \/>\npero ya luego, no aguantaba ese fr\u00edo. Y le dije a mami que no quer\u00eda vivir ah\u00ed.\u201d Nos cuenta que<br \/>\nluch\u00f3 hasta que le lleg\u00f3 la comunicaci\u00f3n que dicta fecha l\u00edmite para entrar a Estados Unidos,<br \/>\nsino la misma ser\u00eda \u201crebotada\u201d.\u00a0Los que han vivido esa realidad, saben que todo al que se le<br \/>\n\u201cpide\u201d, sufre de amnesia de que alg\u00fan d\u00eda tendr\u00e1 que irse. No siente el peso de la solicitud<br \/>\nhasta el d\u00eda que le llega el reclamo.<br \/>\nEl 19 de noviembre del 2007, Edward llega a Estados Unidos. Inicia sus estudios en una<br \/>\nescuelita pa\u2019 aprender Ingl\u00e9s. Y de inmediato comienza a trabajar en un \u201ccar wash\u201d. No tarda 6<br \/>\nmeses sin justificar escaparse de regreso a ver su papi Eduardo; su t\u00eda Mar\u00eda; su abuela<br \/>\nMercedes, \u201cla general\u201d de la familia; el abuelo Rafael y sus Aguilas Cibae\u00f1as. El lugar donde no<br \/>\nera un extra\u00f1o.<\/p>\n<p>El aguilucho desde chiquitico, no solo era un amante del beisbol como cualquiera de nosotros.<br \/>\nEdward aprovecha ese escape a la isla para empe\u00f1ar su tiempo jugando pelota unos meses en<br \/>\nMonte Plata, buscando el sue\u00f1o dominicano de ser \u201cfirmado\u201d. Se qued\u00f3 en casa del ex-pelotero<br \/>\nprofesional de los Mets, Samuel Mart\u00ednez. La madre de Samuel, mam\u00e1 Cali, cuid\u00f3 de Edward y<br \/>\nle brind\u00f3 todo el apoyo, como cualquier madre har\u00eda. Cuando se acercaron los 6 meses de estar<br \/>\nen RD, inicia entonces la lucha por no querer volver. \u201cY Jas\u00f3n, me toc\u00f3 regresar a Estados<br \/>\nUnidos, molesto con la vida.\u201d A lavar carros e inventar con los muchachos a poner tintados en<br \/>\nlos cristales de veh\u00edculos y a \u201cpasar cable\u201d para instalarle equipos de m\u00fasica.<br \/>\n\u201cSegu\u00ed insistiendo con el beisbol. Pero me lesion\u00e9 el brazo. y jam\u00e1s logr\u00e9 alcanzar el nivel que<br \/>\nuna vez tuve.\u201d De Am\u00e9rica solo se escuchan los relatos de superaci\u00f3n y de \u00e9xito. Rara vez calan<br \/>\nlos de decepci\u00f3n y fracaso. Pero a diferencia del resto de las naciones, aqu\u00ed puedes comenzar<br \/>\nde cero siempre, sabiendo que ma\u00f1ana puede ser tu gran y mejor d\u00eda de dicha.<br \/>\nEn busca de mejores ingresos y estabilidad, Edward pasa por la escuela laboral de McDonald\u2019s.<br \/>\nAh\u00ed reconoce la esencia del beisbol desde otra \u00f3ptica. Disciplina y trabajo en equipo. Y dura tres<br \/>\na\u00f1os, trabajando all\u00ed. Se encuentra \u00e9l, y la encuentra a ella. \u201cJason. Agradezco mis a\u00f1os<br \/>\ntrabajando en McDonald, porque ah\u00ed conoc\u00ed a mi princesa.\u201d<br \/>\nHasta la fecha, Edward hab\u00eda logrado todo este ir y venir de pelota, trabajo y paseo, sin carro. El<br \/>\nmuchacho andaba a pie. Imag\u00ednense. Enamora\u2019o y ahora viviendo en lo m\u00e1s profundo de<br \/>\nMiami, con su t\u00eda Mar\u00eda. Por all\u00e1 por Homestead. A dos horas y 75 kil\u00f3metros de Broward,<br \/>\ndonde viv\u00eda su novia. El condado m\u00e1s al norte del Miami. Edward no sab\u00eda que hacer. Andar a<br \/>\npie en Miami es pr\u00e1cticamente imposible.<br \/>\nPero el enamora\u2019o es m\u00e1s dichoso que un pavo en navidad. Un pana le ofrece una salida, nos<br \/>\ncuenta. \u201cOye, tengo un Civic viejo tirao\u2019 en el patio. Y si logras prenderlo, \u00a1es tuyo!\u201d Edward fue<br \/>\ncon fe a comprarle una bater\u00eda \u201cy c\u00e1llate muchacho, el carro prendi\u00f3. Le pregunte \u00bfcu\u00e1nto te<br \/>\ndoy?\u201d, el amigo me responde, \u00bfcu\u00e1nto tienes ah\u00ed? $280, le digo.\u201d Lo \u00fanico que le quedaba en el<br \/>\nbolsillo. Pero tener su primer carro, val\u00eda mucho m\u00e1s que eso.<br \/>\nPero como en casa del necesitado, dura poco la alegr\u00eda, el carrito no aguanta el fuete y se le<br \/>\nexplota la transmisi\u00f3n. Lo que cede al escenario de abandonar Homestead y rogar por el apoyo<br \/>\nde los padres de su novia, para que le permitan vivir juntos bajo su techo.<br \/>\nContin\u00faa\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jason Prats. -Pembroke Pines, Florida La Ciudad Coraz\u00f3n, le llaman. Por encontrarse geogr\u00e1ficamente en el pecho del territorio de la Rep\u00fablica Dominicana. Y, adem\u00e1s, por la nobleza de su gente. Entre esos santiagueros de sentimiento noble, est\u00e1 Edward Taveras, con quien coincidimos en la ciudad de Pembroke Pines en el Estado de la Florida. 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