{"id":130298,"date":"2022-12-16T15:07:22","date_gmt":"2022-12-16T19:07:22","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=130298"},"modified":"2022-12-16T15:07:22","modified_gmt":"2022-12-16T19:07:22","slug":"mi-amigo-beltran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/mi-amigo-beltran\/","title":{"rendered":"Mi Amigo Beltr\u00e1n"},"content":{"rendered":"<header class=\"xl:ml-12 xl:pl-1 lg:ml-10 lg:pl-0 md:ml-12 md:pl-1 mb-4 border-b\">\n<div class=\"subtitle text-xl text-center mb-4\">\n<p class=\"mb-2\">\u00a0Por Jos\u00e9 del Castillo Pichardo<\/p>\n<p class=\"mb-2\">Alberto Beltr\u00e1n (\u00abTibur\u00f3n\u00bb) se hab\u00eda dado a conocer en las calles de Ciudad Trujillo como simp\u00e1tico dulcero<\/p>\n<\/div>\n<\/header>\n<div class=\"flex flex-wrap -ml-4 -mr-3 relative md:px-3 lg:px-0\">\n<div class=\"w-full md:w-05\/12 sm:w-12\/12\">\n<div class=\"fixed-content\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"w-full xl:w-85\/12 md:w-75\/12 sm:w-full px-4 pb-12\">\n<figure class=\"text-lg\">\n<div class=\"expand-img\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/resources.diariolibre.com\/images\/expand.svg\" alt=\"Expandir imagen\" width=\"20\" height=\"20\" \/><\/div>\n<picture><img decoding=\"async\" class=\"mx-auto lazy initial loaded\" title=\"Mi Amigo Beltr\u00e1n\" src=\"https:\/\/resources.diariolibre.com\/images\/2022\/12\/15\/beltran-60a3f07e-focus-min0.03-0.34-895-573.jpg\" alt=\"Mi Amigo Beltr\u00e1n\" width=\"100%\" height=\"350\" data-was-processed=\"true\" \/><\/picture><\/figure>\n<div class=\"detail-body text-lg\">\n<p>En los d\u00edas felices de mi ni\u00f1ez, cuando regresaba a diario del Colegio De La Salle en la guagua 5\/3 que conduc\u00eda Trigo, al filo del mediod\u00eda, encontraba en casa de mi abuela Emilia Sard\u00e1 Piantini (Trinitaria 4) la espl\u00e9ndida rutina musical del programa De Fiesta con la Sonora, que se transmit\u00eda, inmancable, por la sancarle\u00f1a La Voz del Tr\u00f3pico propiedad de Joaqu\u00edn Custals. Desfile refrescante de voces, ritmos y sonoridades, que atenuaba los efectos somn\u00edferos provocados por la can\u00edcula meridiana en este Tr\u00f3pico inclemente de humedad pegajosa.<\/p>\n<p>El estilo se\u00f1orial de Leo Marini se intercalaba con las interpretaciones de Bienvenido Granda -el Bigote que canta-, del barranquillero Nelson Pinedo (\u00abMe voy pa&#8217; La Habana y no vuelvo m\u00e1s\/ que el amor de Carmela me va a matar\u00bb), el boricua Daniel Santos -el Inquieto Anacobero del T\u00edbiri T\u00e1bara, quien no hab\u00eda visto a Linda o dec\u00eda adi\u00f3s a los muchachos cuando se fueron a la guerra de Corea. La secuencia daba paso al flaco afinado Celio Gonz\u00e1lez y a la inconfundible Celia Cruz, con sus guarachas azucaradas, la Burundanga, su Juancito Trucupey y guaguanc\u00f3s salpimentosos. \u00abPinar del R\u00edo que linda eres\u00bb.<\/p>\n<p>Una voz met\u00e1lica, nasal, a ratos amuchachada, con un fraseo suelto que se mov\u00eda desde el preg\u00f3n callejero hasta alcanzar el tono sensiblemente evocador, inundaba con su presencia las calles amables del San Carlos de los a\u00f1os 50. Era la voz de Beltr\u00e1n, que se regaba como viento fresco, salida de las bocinas de los Philips, los RCA o los Telefunken, acompa\u00f1ando la ingesta patri\u00f3tica de arroz, habichuela y carne.<\/p>\n<div id=\"detalle-parrafo\"><\/div>\n<div id=\"extra-blueconic\"><\/div>\n<p>Haciendo contrapunto a las trompetas vibrantes de Calixto Leicea y Pedro Knigth y al piano r\u00edtmico de Lino Fr\u00edas en la legendaria Sonora Matancera, con los temas emblem\u00e1ticos de Luis Kalaff (<em>Aunque me cueste la vida<\/em>), Cuto Est\u00e9vez (<em>Todo me gusta de ti<\/em>) y Reyes Alfau (<em>El 19<\/em>). En las noches o en los fines de semana, la vellonera del colmado bar de Ma\u00f1i\u00f1\u00ed Gonz\u00e1lez o las viejas Victrolas caseras, sonaban hasta el cansancio \u00e9stos y otros hitos, como el merengue\u00a0<em>El Negrito del Batey<\/em>\u00a0de H\u00e9ctor J. D\u00edaz y Medardo Guzm\u00e1n, cuya l\u00edrica contagiosa ha rodado por el mundo como s\u00edmbolo de la dominicanidad, emulando al\u00a0<em>Compadre Pedro Juan<\/em>\u00a0orquestado por Alberti.<\/p>\n<p><strong>Alberto Beltr\u00e1n<\/strong>\u00a0(\u00ab<strong>Tibur\u00f3n<\/strong>\u00ab) se hab\u00eda dado a conocer en las calles de Ciudad Trujillo como simp\u00e1tico dulcero, cantando a lo Daniel Santos y bailando con su balay blanco en la cabeza, acompa\u00f1\u00e1ndose r\u00edtmicamente de una campanita. Haciendo figuras y \u00abbembeteando con la chemba\u00bb, a fin de atraer al p\u00fablico que se deleitaba con el espect\u00e1culo y saboreaba los manjares de bizcochos \u00abborrachos\u00bb bermellones, pi\u00f1onates, bolitas amarillas de pi\u00f1a o marrones de tamarindo azucaradas, dulces de batata, cocadas coloreadas, masitas, jalaos y tarticos de guayaba de la Dulcer\u00eda Mickey.<\/p>\n<p>Eran los a\u00f1os 40 y el bailar\u00edn dulcero pregonaba: \u00abLlevo de a uno\/ Llevo de a dos\/ El dulce bueno\/ a chelito\/ lo llevo yo\u00bb. Con el paso del tiempo, esta figura del folklore urbano tendi\u00f3 a desaparecer. \u00abLas paleteras tumbaron a las bateas\u00bb, me dijo nost\u00e1lgica una se\u00f1ora que conoci\u00f3 a Beltr\u00e1n en su fase dulcera, al grado que la paila artesanal casera dio paso a las surtidoras de golosinas industrializadas. Mar\u00eda la Turca -\u00a1Dios la tenga en su dulce gloria!- mantuvo el estandarte pailero en la calle Restauraci\u00f3n y en la cuesta de la Jos\u00e9 Reyes. Abuelas amables como mi vieja Emilia hicieron lo propio en sus hogares hacendosos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Conforme a mis amigos m\u00e1s antiguos, el inicio de la carrera de Beltr\u00e1n le debi\u00f3 mucho a presentaciones art\u00edsticas que organizaba en el desaparecido Teatro Julia de la Jos\u00e9 Trujillo Valdez (hoy Duarte), el inolvidable don Paco Escribano, \u00abarchip\u00e1mpano de la risa y rey de la carcajada\u00bb. As\u00ed como a los programas humor\u00edsticos y musicales en vivo transmitidos desde la emisora HIZ por \u00e9ste, quien ser\u00eda propietario de La Voz de la Alegr\u00eda ubicada en Villa Duarte.<\/p>\n<p>Y sin dudas, a la mano amiga de J. Arismendi Trujillo Molina (Pet\u00e1n), quien qued\u00f3 impresionado con su actuaci\u00f3n en un programa de aficionados en octubre de 1946 en La Voz del Yuna (renombrada La Voz Dominicana). Contratado en exclusiva por la empresa, realiz\u00f3 estudios en la Escuela de Canto de dicha emisora con profesores argentinos como el tenor Carlos Crespo y el pianista Vlady Silva, debutando profesionalmente en 1947.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En entrevista concedida en 1948, Amancio Beltr\u00e1n (cuyo nombre art\u00edstico cambi\u00f3 al de Alberto, a iniciativa del poeta y locutor H\u00e9ctor J. D\u00edaz) refer\u00eda: \u00abMe he empe\u00f1ado en contribuir a difundir nuestra\u00a0<strong>m\u00fasica<\/strong>, dando a conocer a nuestros compositores, que en realidad nada tienen que envidiar a los mejores extranjeros. Tengo buen repertorio de producciones dominicanas y entre los autores nacionales son mis favoritos Luis Kalaff, Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Bel\u00e9n, Bullumba Landestoy y Radham\u00e9s Reyes.\u201d<\/p>\n<p>Continuaba Beltr\u00e1n: \u201cDe los de fuera admiro a Agust\u00edn Lara, Osvaldo Farr\u00e9s y Avelino Mu\u00f1oz. Mi gran ambici\u00f3n es viajar, visitar otros pa\u00edses, no para darme a conocer sino para que aprecien nuestra\u00a0<strong>m\u00fasica<\/strong>. Poner en alto el pabell\u00f3n art\u00edstico de la Rep\u00fablica hasta en los m\u00e1s apartados rincones de Am\u00e9rica a trav\u00e9s del fuego cadencioso del merengue como ritmo pasional de la canci\u00f3n criolla\u00bb.<\/p>\n<p>Comenta Torres Tejeda que, junto a Beltr\u00e1n, surgieron voces como las de Jes\u00fas Faneytte, Lita S\u00e1nchez, Elenita Santos y Ger\u00f3nimo Pellerano. Seg\u00fan su registro de memoria, entre las primeras grabaciones de Beltr\u00e1n figuran el bolero\u00a0<em>Bendito amor<\/em>\u00a0de Bienvenido Brens y el bolero mambo\u00a0<em>Hasta cuando<\/em>\u00a0de Bab\u00edn Echavarr\u00eda, en disco de 78 rpm. El sue\u00f1o de trotamundos de \u00ab<strong>Tibur\u00f3n<\/strong>\u00bb se har\u00eda realidad en 1954, cuando fue autorizado a viajar a Cuba a probar suerte en ese mercado, acogido all\u00ed por su amigo Tirso Guerrero, el vers\u00e1til Negro Plebe dominicano ya establecido en La Habana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Reclutado por la popular\u00edsima Sonora Matancera que realizaba sus presentaciones en vivo en Radio Progreso, Beltr\u00e1n grab\u00f3 con esta agrupaci\u00f3n varios n\u00fameros que llev\u00f3 en su portafolio desde Santo Domingo, todos con arreglos del maestro Radham\u00e9s Reyes Alfau.<\/p>\n<p>El historiador y coleccionista de la\u00a0<strong>m\u00fasica<\/strong>\u00a0cubana Crist\u00f3bal D\u00edaz Ayala afirma que \u00abno hay ning\u00fan otro cantante de la Sonora que, con tan pocas grabaciones, ocho, haya hecho un impacto tan grande\u00bb. En efecto, el bolero\u00a0<em>Aunque me cueste la vida<\/em>\u00a0de la autor\u00eda de Luis Kalaff, se convertir\u00eda en uno de los mayores hits en el devenir de la agrupaci\u00f3n, al grado que ser\u00eda grabado nueva vez en 1955, con Beltr\u00e1n en una de las caras del disco y Celia Cruz en la otra, interpretando \u00e9sta\u00a0<em>Contestaci\u00f3n a Aunque me cueste la vida<\/em>, tema del cubano La\u00edto Sureda.<\/p>\n<p>El gran Pedro Infante, ese mismo a\u00f1o, le puso alas de bolero ranchera al tema de Kalaff con las cuerdas espl\u00e9ndidas del Mariachi Vargas de Tecalitl\u00e1n, dando t\u00edtulo a todo un LP de la Peer de M\u00e9xico, cuando el gallo cantor enloquec\u00eda con su timbre vocal y su refrescante gracia actoral a los p\u00fablicos hispanoamericanos que le segu\u00edan en el cine, la radio y el disco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con la Sonora Matancera registr\u00f3 tambi\u00e9n Beltr\u00e1n\u00a0<em>El Negrito del Batey<\/em>\u00a0de D\u00edaz y Guzm\u00e1n,\u00a0<em>Todo me gusta de ti<\/em>\u00a0de Est\u00e9vez,\u00a0<em>Ignoro tu existencia<\/em>\u00a0de Pablo de la Mota,\u00a0<em>Te miro a ti<\/em>\u00a0de Julio C\u00e9sar Bodden,\u00a0<em>Enamorado<\/em>\u00a0de Pepo Balc\u00e1cer y\u00a0<em>El 19<\/em>\u00a0de Reyes Alfau. Con un conjunto dirigido por Fellito Parra,\u00a0<em>Cuando vuelvas conmigo<\/em>\u00a0de Luis Kalaff,\u00a0<em>Siempre con mi cari\u00f1o<\/em>\u00a0de Felito G\u00f3mez y\u00a0<em>Nuevas Ansias<\/em>\u00a0de Reyes Alfau.<\/p>\n<p>Con el acompa\u00f1amiento del Conjunto Casino, llev\u00f3 al cilindro fonogr\u00e1fico\u00a0<em>Mantecadito<\/em>\u00a0del tenor Jes\u00fas Faneytte,\u00a0<em>El Mu\u00f1eco de la Ciudad<\/em>\u00a0de Adri\u00e1n P\u00e9rez,\u00a0<em>Vu\u00e9lveme a querer<\/em>\u00a0de Mario \u00c1lvarez,\u00a0<em>Baila la rumba sabrosa<\/em>\u00a0de Mario Hern\u00e1ndez,\u00a0<em>Desventura<\/em>\u00a0del trompetista radicado en Venezuela Porfi Jim\u00e9nez -quien me fuera presentado por Solano en el Centro Le\u00f3n de Santiago-,\u00a0<em>Te doy mi amor<\/em>\u00a0y\u00a0<em>La amanezca<\/em>\u00a0de Reyes Alfau.\u00a0<em>Todo me gusta de ti<\/em>\u00a0de Est\u00e9vez, la guaracha\u00a0<em>El Vale Jos\u00e9<\/em>\u00a0de Beltr\u00e1n (alusiva a un bebedor de\u00a0<em>Carta Real<\/em>),\u00a0<em>Ama a quien te ama<\/em>\u00a0de Bab\u00edn Echavarr\u00eda y el merengue\u00a0<em>Dolorita<\/em>\u00a0registrado por Alberti.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1958, en la fase de esplendor de la Billo&#8217;s Caracas Boys, Beltr\u00e1n vocalizo el LP\u00a0<em>Evocaci\u00f3n<\/em>, con este tema de Papa Molina -hoy un standard consagrado de nuestra boler\u00edstica- encabezando los cortes. El \u00e1lbum incluye\u00a0<em>Enamorado<\/em>, de Pepo Balc\u00e1cer,\u00a0<em>Ven<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Para\u00edso So\u00f1ado<\/em>\u00a0de S\u00e1nchez Acosta,\u00a0<em>Gozando la vida<\/em>\u00a0de Kalaff,\u00a0<em>Fiesta Cibae\u00f1a<\/em>\u00a0y\u00a0<em>A Tu Lado<\/em>\u00a0de Reyes Alfau,\u00a0<em>Mayb\u00e1<\/em>\u00a0de Di\u00f3genes Silva y (<em>La Cruz de<\/em>)\u00a0<em>Palo Bonito<\/em>\u00a0de Ricardo Rico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los finales de la d\u00e9cada del 60, me encontr\u00e9 con Beltr\u00e1n en Santiago de Chile, \u00abbusc\u00e1ndosela\u00bb, cantando en el Bim Bam Bum, un c\u00e9ntrico cabaret muy frecuentado por la bohemia santiaguina. De vacaciones de invierno en Buenos Aires, me tropec\u00e9 en Lavalle de nuevo con Beltr\u00e1n, \u00abmajareteando contratos\u201d -me dijo. En los inicios de los 70, paseando por la Gran V\u00eda de Madrid, de regreso de Par\u00eds y Mosc\u00fa, para mi sorpresa, un negro con jockey sentado en el bulevar del Caf\u00e9 Manila se me pareci\u00f3 a Beltr\u00e1n. Corto de vista, me acerqu\u00e9 al objetivo: efectivamente era \u00ab<strong>Tibur\u00f3n<\/strong>\u00ab, quien me estamp\u00f3 una amplia sonrisa, blanca dental, rodeada de bigote. Me sent\u00e9 a platicar con \u00e9l. Esa noche, gracias a su gentileza al obsequiarme unas entradas, acud\u00ed acompa\u00f1ado de una amiga madrile\u00f1a al Latino, una\u00a0<em>boite<\/em>\u00a0donde actuaba este inagotable trotamundos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En San Juan, Nueva York, Miami, me encontr\u00e9 en otras ocasiones con\u00a0<strong>Alberto Beltr\u00e1n<\/strong>. Pero la \u00faltima vez que nos vimos fue en Santo Domingo, a mediados de los 80, en un bar de la 27 de Febrero donde me hallaba compartiendo con unos amigos universitarios. En un reservado, una familia celebraba fiesta privada y hab\u00eda invitado al cantante a que le acompa\u00f1ara.<\/p>\n<p>Me sorprendi\u00f3 la frescura, limpieza y fuerza de su potente voz. Su sonoridad desparpajada, al mejor estilo de aquella Sonora de los a\u00f1os 50, repleta de metales vibrantes y de la magia de un piano diestro y liviano, de teclado r\u00edtmico, me lleg\u00f3 muy hondo. Como de costumbre, le ped\u00ed que cantara\u00a0<em>Ven<\/em>, de mi querido Manuel S\u00e1nchez Acosta. Siempre ha sido -desde que lo escuch\u00e9 en mis a\u00f1os inocentes de infancia- la forma m\u00e1s ingenua, barata y rom\u00e1ntica de viajar a Par\u00eds.<\/p>\n<div class=\"mt-5 mb-5 inline-block author-info\">\n<div class=\"mb-2 name-social\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Por Jos\u00e9 del Castillo Pichardo Alberto Beltr\u00e1n (\u00abTibur\u00f3n\u00bb) se hab\u00eda dado a conocer en las calles de Ciudad Trujillo como simp\u00e1tico dulcero &nbsp; En los d\u00edas felices de mi ni\u00f1ez, cuando regresaba a diario del Colegio De La Salle en la guagua 5\/3 que conduc\u00eda Trigo, al filo del mediod\u00eda, encontraba en casa de mi &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":129954,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[30,49],"tags":[],"class_list":["post-130298","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entertainment","category-opinion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PHOTO-2022-12-10-23-22-18-1.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/130298","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=130298"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/130298\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/129954"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=130298"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=130298"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=130298"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}