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Opiniones

Un Cuchillo en la Garganta

La reforma fiscal que pretende imponerle el gobierno del cambio a este pueblo es un “cuchillo” en la garganta que sin lugar a dudas será de donde saldrá el fuego del desastre de la hoguera que mantiene encendida en la conciencia del pueblo defraudado, por excesos de quienes están manejando con manos torpes e inmaduras los instrumentos del poder. Situación que sería de consecuencia impredecibles como la de imponer a este pueblo una reforma fiscal que asfixie al país y ponga en pie la conciencia nacional indignada y se levante el espectro de la ingobernabilidad como un volcán social de odio, quebrantada por la antropología de la violencia que madre de la ruina como es la noche de la sombra, la nación puede cambiar de fisonomía y disolverse en el caos por la gravedad y el peligro que se cierne sobre el pueblo preocupado por una reforma fiscal que podría desencadenar una crisis que socave la estructura de un sistema político que se sustenta sobre pedestales de insatisfacción, como es la democracia. Aunque muchos dominicanos no lo advierten, principalmente por la venda que ponen antes sus ojos los traficantes de la política y los demagogos farsantes asaltante del poder.

El pueblo dominicano ha tenido la desgracia de caer en manos de una clase egoísta y ambiciosa en unos de los momentos más conflictivos de su historia con gobierno ajenos a los problemas del pueblo. El país no goza de tranquilidad, el auge del contrabando siembra la inquietud en el campo económico, el desorden impera en la administración pública, la corrupción sigue igual continua no se detiene, socava las bases de la vida nacional y la ley se ha reducido a una mera abstracción en manos de un Poder Ejecutivo minimizado y de un Poder Judicial, que carece de independencia efectiva es un circo de intereses de venganza que actúa como un tribunal de la inquisición.

La situación del país no puede ser más triste: ni goza de las ventajas de un verdadero estado de derecho, cosa imposible bajo un sistema de justicia donde los que imperan es el odio, la venganza y la persecución política.

La medida económica que pretende el gobierno imponer a través de una reforma fiscal es pueril por que la putrefacción del gobierno es de tal magnitud que desde lejos se percibe lo que ocurre en el interior de ese sepulcro blanqueado. Los que ocupan actualmente el Palacio Nacional están sentado sobre un cajón de pólvora. Lo único que falta para que produzca su estallido es una chispa. Y no se olviden que la palabra de cada hombre libre, es una tea encendida. Pero no es de las antorchas de los opositores al gobierno de donde saldrá en el momento crítico la candela redentora. De donde saldrá el fuego del desastre y el caos, va a salir del pueblo, de esos trabajadores que reclaman mejores salarios, y seguridad social, que están luchando en la calle por lo fondo de su pensión que con su trabajo se han ganado. Mientras que el gobierno del cambio pretende imponer una reforma fiscal a un pueblo que no aguanta más impuesto. Pues solamente luchando los pueblos logran sus derechos, porque la lucha es la sangre que mueve las ruedas de la historia de los pueblos oprimidos es la que lo lleva a los abismos de la ingobernabilidad.

 

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