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Opiniones

Sociología económica y economía del cuidado

Por Cándido Mercedes

“…Para empezar el mercado de trabajo está conformado por personas, y los empleados deben estar protegidos contra las eventuales decisiones discriminatorias que tomen los empleadores, que también son personas, en la medida en que a veces esas decisiones tienen otras motivaciones, además de las económicas; como todos, pueden ser sexistas, racistas, homofóbicas, etc.”.

(Thomas Piketty: La crisis del capital en el Siglo XXI).

Nos agrada como Thomas Piketty y Jeffrey Sachs comprenden la economía como una pauta vital de las ciencias sociales. Todos los pilares de la dimensión humana descansan en el soporte medular de los aspectos sociopolíticos de la economía. Como nos dice Piketty en el capítulo 22 del libro Debatiendo con Piketty hay la necesidad de una reconciliación entre la economía y las ciencias sociales.

Jeffrey Sachs en su libro El precio de la civilización nos dice “Soy macroeconomista, es decir, estudio el funcionamiento general de una economía nacional, no el de un sector particular. Mi principio rector es la idea de que la economía está íntimamente interconectada con un marco más amplio que incluye la política, la psicología social y el medio ambiente. Los asuntos económicos rara vez se pueden entender de manera aislada, aunque la mayoría de los economistas caigan en esta trampa. Un buen macroeconomista debe mirar al marco en su conjunto, reconociendo que la cultura, la política interior, la geopolítica, la opinión pública, y los límites de los recursos naturales y medio ambientales, todos juegan un papel fundamental en la vida económica”.

Es como la Microsociología y la Macrosociología. La Microsociología “Es el estudio del comportamiento cotidiano en situaciones de interacción cara a cara”. En cambio, la Macrosociología “Pondera hacia el análisis de grandes sistemas sociales o de procesos de cambio a largo plazo”. Es la mirada, la narrativa conceptual para hacer más viable la visión. Sin embargo, no se excluyen, se retroalimentan en un proceso de relacionamiento matrimonial. Toda acción humana, decisional, se produce en un contexto, en una realidad determinada que viene bosquejada más allá de lo individual y de la individualidad, en el componente de lo institucional. ¡Nada existe en el vacío! Todo está configurado por las organizaciones que expresan en sus infraestructuras, para modular y modelar el marco de actuación de cada uno de nosotros.

Es ahí donde vemos la Sociología económica que al decir de los expertos “los individuos están siempre integrados en un contexto social y el interés de los agentes se crea en relación con otras personas. El punto de partida de la economía es el individuo, en cambio, en la Sociología económica, son los grupos, las instituciones sociales y la sociedad”. El elemento central en la sociología económica son las relaciones sociales, con ellas las estructuras sociales y económicas como arma principal de la sociedad de mercado y, sobre todo, como nos diría Bauman, en este mundo de consumo.

La construcción holística ha de ser la categoría inmersión social para captar toda la complejidad del mundo social y económico, su bastedad. Engloba este marco conceptual: las relaciones de poder, las divisiones sociales, la cultura, la política y las organizaciones empresariales. Es esa perspectiva que nos ayuda a entender las aristas en que se cimentan y fraguan desde lo micro sociológico y lo macro sociológico. Los fenómenos económicos se encuentran tamizados por las matrices culturales y el grado de interactuación de los actores sociales y económicos. En qué dimensión se vinculan: verticalidad u horizontalidad, se dan estas, los grupos que operan y las redes que se configuran y tejen en los distintos tejidos: empresariales, sociales e institucionales.

En Atando cabos, Deshaciendo nudos: La economía del cuidado en América Latina, poniendo a los cuidados en el centro de la agenda del PNUD desde el 2011, hace una llamada hacia esta área vital del ser humano que no tuvo visibilidad a pesar de su peso en las sociedades. Cómo abordar problemas en el cuidado de los niños, de los adolescentes, de los adultos mayores. Cómo agregar valor a una inmensa mayoría que ha estado relegada socialmente, más allá del grado de su inserción en la economía, en el empleo. Es la economía del cuidado una manera de neutralizar la discriminación, tanto de género como en el aspecto social e institucional.

Es una apuesta a potencializar el capital humano “invisible” en los hogares, al tiempo que contribuye con la calidad de vida, nivel de vida y bienestar de aquellos que reciben el cuidado. La economía del cuidado que tiene su gravitación más fuerte en la feminización laboral no se reduce necesariamente a ese género. Sin embargo, en países como el nuestro, cerca del 97% forma parte de esa franja. La economía de cuidado, su comprensión y formulación atraviesa por su formalidad en el mercado de trabajo.

La economía del cuidado está medida por los servicios, sobre todo, salud, educación, a las personas con longevidad. Crece, dado que la esperanza de vida aumenta. Cómo cuidar a los niños, a las personas enfermas desde su propio hogar, con talentos humanos preparados. Todo ello, es el desafío de la economía del cuidado. Formular la importancia de la economía del cuidado traerá consigo mejores beneficios y protección social, así como mejores salarios. En nuestro país, como consecuencia de la pandemia, más de 210,000 personas perdieron sus trabajos domésticos.

La mayoría femenina, perdieron sus empleos y sueldos sin prestaciones ni protección social desde el Estado. Ahí radicó, en gran medida, la problemática de la pobreza y su aumento, al tiempo que la mayoría no tuvo acceso a los programas de protección social del Estado: Quédate en casa, Pa ti, Fase I y II. El trabajo doméstico es parte de la economía del cuidado, pero, no obstante, lo trasciende. Posibilitando mayor agregado de valor, nuevas competencias, más desarrollo en el capital humano. Es una oportunidad para ir formalizando en la Seguridad Social y el empleo formal a nuevos actores que generarán nuevos servicios.

Debemos de saludar la iniciativa del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo conjuntamente con el Programa SUPERATE. Es una innovación que coadyuvará a un desarrollo humano en varias esferas del curso de la vida: niñez, adolescencia, juventud, madurez, envejecimiento, la agonía y el duelo. Es más capital humano, más esperanza renovada y una simbología de perspectiva de vida más halagüeña.

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