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Opiniones

Al Borde del Caos

Sin lugar a dudas que la nación está al borde del caos, la delincuencia se ha desbordado sembrado el terror en las calles, atracando, asesinando militares y civiles sin impórtale para nada, solamente importa lo que siembra su terror convirtiendo al país en un laberinto de sangre y muertes ante una sociedad horrorizada llena de pánicos, la consigna nacional, pues, en esta hora decisiva de nuestra patria, tiene que ser la de combatir el terror en todas sus manifestaciones para que no tengamos que decir de nosotros lo que decían los discípulos ante el sepulcro de Lázaro: “Maestro, ya hiede”.

El observador menos visado se da cuenta del caos que impera en la nación, sabe que aquí no puede haber tranquilidad mientras existan bandas desenfrenadas de asesinos que les permiten disponer alegremente de las vidas de un ser humano, el terror que actúa como un agente disolvente paralizante sobre la voluntad del país es el terror que se ha apoderado del pueblo dominicano ante los negros nubarrones que rodean nuestra seguridad inmediata. Los problemas que agobian al país son de tal magnitud que no podrían ser resueltos por este gobierno del mal llamado cambio. Tenemos que salir del callejón sin salida a que nos han llevado las ambiciones y las locuras de los partidos que han detentado el poder en los últimos tiempos, es menester recurrir a una solución radical en que se decida de una vez por todas el destino inmediato del pueblo dominicano. Esa solución no puede ser otra que la de un proceso de luchas social, en sí es inevitable. La imponen los tiempos y la requiere la mayoría del pueblo dominicano que desea un verdadero cambio para emanciparse, como se emancipó de la dictadura de Trujillo, de la triple tiranía de la pobreza del privilegio y de la explotación económica. La situación hoy es la misma de los tiempos pasado, es obvio que no existe hoy en el país ningún hombre sensato que no vacile ante la perspectiva de echar sobre sus hombros la terrible responsabilidad de dirigir los destinos del pueblo dominicano. Para sentirse halagados por semejante promesa, se requiere tener presente la situación del país no haber perdido el sentido de la historia. Para llevar a cabo una decisión de salvar una nación azotada por un vendaval de violencia, de atracos, asesinatos, inseguridad, narco tráfico que arropan al gobierno, robo, corrupción, saqueo, y la delincuencia que ha puesto de rodilla al gobierno, pues no hay un sitio seguro en el país, es preciso poseer vocación de sacrificio o madera de héroe.

Mientras el país está al borde del caos.

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