15
Sun, Jul

El régimen de El Asad encaja el golpe sin mostrar debilidad

Medio Oriente
Typography

El régimen sirio intentó emerger incólume de la lluvia de misiles que golpeó en la madrugada del sábado sus instalaciones de armas químicas. Mientras grupos de soldados y civiles se concentraban en la plaza de los Omeyas de Damasco en apoyo del presidente Bachar el Asad, el Ejército confirmaba la destrucción de un centro de investigación de armamento en la capital y de dos arsenales en Homs (centro del país). El mensaje gubernamental consistió en aparentar normalidad tras el ataque coordinado de tres potencias occidentales.

Los medios oficiales, con la agencia de noticias SANA y la televisión estatal a la cabeza, destacaron que la capacidad militar de Siria seguía intacta y alabaron la respuesta de sus sistemas defensivos aéreos. Sus aliados rusos midieron el acierto de las baterías antiaéreas sirias: interceptaron 71 misiles de crucero de los 103 disparados por Estados Unidos, Francia y Reino Unido. El Pentágono replicó más tarde que los Tomahawk no se desviaron de sus objetivos.

Entre el eco de la disputa entre partes de guerra que sucede a las batallas, las declaraciones gubernamentales en Damasco coincidían en remachar “la flagrante violación del derecho internacional” que representaba el ataque a tres bandas. El Asad sostuvo además que “la agresión solo había contribuido a reforzar la determinación de aplastar a los terroristas”, como el presidente denominada a opositores y rebeldes en general.

Los medios oficiales sirios solo dieron cuenta de daños materiales en los ataques en la capital y de tres civiles heridos en Homs, precisamente por un misil enemigo derribado por las defensas antiaéreas.

Científicas, el laboratorio de armamento del régimen sospechoso de producir y almacenar armas prohibidas. Así lo constató el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, ONG que dispone de una red de informadores que tratan de documentar una versión independiente del conflicto.

El centro de investigación bombardeado se halla en el distrito de Barzeh, en la periferia del noreste de Damasco, y los dos arsenales de armamento químico se sitúan en los alrededores de Homs. Bases militares colindantes del Ejército y de la Guardia Republicana recibieron también el impacto de misiles de crucero.