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La guerrilla de Playa Caracoles de 1973 contada por Claudio Caamaño Grullón

Opinion
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La noche del 2 de febrero de 1973 está marcado en las páginas de la historia como el día en que el coronel de Abril, Francisco Alberto Caamaño Deño, posteriormente conocido como “Román” desembarcó junto a su reducido grupo en Playa Caracoles, Provincia de Azua, a escasos metros de la carretera que lleva al Sur profundo de la Republica Dominicana. Nueve hombres desembarcaron del Black Jak, la pequeña embarcación en la que hicieron el periplo por el mar Caribe hasta la bahía de Ocoa: Hamlet Hermann Pérez, Alfredo Pérez Vargas, Claudio Caamaño Grullón, Ramón Euclides Holguín Marte, Juan Ramón Payero Ulloa, Toribio Peña Jáquez, Mario Nelson Galán Durán, Heberto Giordano Lalane José, y Francisco Alberto Caamaño Deño, líder de la expedición y símbolo patriótico de la Revolución de Abril de 1965.

A partir del desembarco, situaciones inesperadas parecieron entorpecer la acción guerrillera, que todavía no había sido detectada por las autoridades, con pérdidas de equipos y pertrechos así como el extravió de uno de los hombres de la columna, Toribio Peña Jáquez, quien pudo llegar hasta la ciudad capital y allí ponerse en contactos con algunas personas relacionadas con el Coronel Caamaño. En esas condiciones, y con el grupo reducido a solo ocho hombres, la columna guerrillera logró alcanzar la cordillera central y desde allí, luego de ser ubicada por las autoridades militares, iniciar movimientos defensivos en el que fueron afectados por la falta de alimento como uno de su principales problemas para consolidarse y poder resistir la embestida de las tropas del gobierno de Joaquín Balaguer.

El 16 de febrero, después algunos combates en los que fueron diezmados paulatinamente, el Coronel Caamaño y algunos de sus compañeros fueron apresados y asesinados cobardemente, en una decisión del presidente Balaguer, bajo la responsabilidad directa y evidente participación de los principales mandos militares, mientras que dos de los guerrilleros: Hamlet Hermann y Claudio Caamaño lograron salvar la vida. El primero fue apresado y presentado a la prensa, mientras que el segundo logró evadir la persecución, llegar a la capital y asilarse en la embajada de México, con lo que llegó a su fin la guerrilla de Playa Caracoles