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Sabemos poco de Haití

Opinion
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De Haití, a pesar de lo cerca que está, no sabemos nada, es nuestro gran desconocido. Solo nos enteramos de su existencia cuando acontecen desastres naturales como el terremoto del 2010, o como ahora  cuando sufre un estado generalizado de protestas contra el incremento exorbitante de los precios de los combustibles.

Eso me recuerda un texto que leí cuando estudiaba en la Universidad Autónoma de Santo Domingo del profesor venezolano Eleazar Díaz Rangel, titulado “Pueblos sub informados”, cuyo núcleo central establecía que las agencias de prensa internacionales solo transmiten informaciones de los pueblos subdesarrollados cuando asoman  tragedias o un golpe de Estado.

Eso es lo que sucede hoy con Haití, del que no sabemos nada o muy poco, a pesar de compartir una misma isla. Yo creo que ni siquiera los servicios de seguridad del país le dan un seguimiento adecuado a  la cotidianidad política y económica de  la vecina nación. Hasta las agencias de prensa internacionales brindan un pobre servicio informativo.

Hace pocos días estalló allí una protesta generalizada que se puede llevar  de encuentro a las actuales autoridades, pues mucho consideran que tiene cariz político. Pero todo sabemos que eso no se gesta de un día para otro, sino poco a poco, dando manifestaciones muy perceptibles, pero tomó de sorpresa a los dominicanos.

Todo lo que ocurra de aquel lado de la frontera nos afecta de una u otra forma, de ahí la importancia de darle seguimiento. Ahora las Fuerzas Armadas ejecutan un repentino un operativo para impedir una eventual avalancha de haitianos en búsqueda del sosiego que le niega su patria.

Ojalá que lo ocurrido en Haití nos haga despertar de la necesidad de saber más sobre  ese país, no solo en situaciones de emergencia como ocurre hoy. Es necesario romper el cerco del que hablaba Rangel,injustificable en época de la Sociedad de la Información, cuando el mundo es una “aldea  global” sin muros, como pronosticó Marshall Macluhan.