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Wed, Jun

Los caudillos a la vista

Opinion
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Los partidos políticos colapsaron en América  Latina. La prepotencia,  la iniquidad, la falta de soluciones a los problemas comunitarios, llevó al enterramiento del sistema político latinoamericano. De  nuevo la derecha al mando, sin cambiar métodos y sin ofrecer nada.

El poder ciega y obnubila. Doblega laos compromisos y hace sólo mirar de frente. Las anteojeras del sistema político es su principal amenaza para la subsistencia. Los hombres cambian, pero el sistema se mantiene.

En la República Dominicana también los partidos han colapsado. Hoy casi todos son franquicias electorales. La dosis amarga de la división ha llegada a cada una de las siglas. Es una lucha por estar arriba, mientras el pueblo se muere de hambre,

Los partidos tropiezan y siguen caminando a trompicones, como si estuvieran borrachos, pero se mantienen porque no hay sustitutos a la vista. Las organizaciones llamadas de la sociedad civil están constituidas por los que no han podido entrar a los partidos por la puerta grande, y prefieren reinar en ONGs, antes que buscar su puesto al fragor del combate.

Los partidos que no sintonizan con las necesidades del pueblo se mantienen, pero se van en la meta larga, se pierden al correr del tiempo. La historia dominicana es bien clara. Pasa también que surge la personalidad por encima del partido, cuando se convierten en entelequias y no satisfacen las necesidades de sus miembros ni de la comunidad.

El liderazgo político  parece que no tiene sustitutos ahora mismo, debido a lo frágil del movimiento obrero, la inexistencia de acciones comunitarias, las pocas agallas de la sociedad civil y los estamentos profesionales en busca de simples reivindicaciones.

El discurrir político de una nación no se para por la caída de los partidos. Cuando las organizaciones fracasan surge el culto a la personalidad, el hombre fuerte, el que sintetiza en el puño de su firma la Constitución, las leyes y la represión. Lo hemos vivido en la historia dominicana. Un siglo 20 de dolores, sangre y luchas.

El camino inmediato es el surgimiento de personalidades por encima de los partidos. El colapso ya casi es total. Las siglas se podrán mantener, pero más fuerzas tienen los cabezas de tendencias. El programa de gobierno es la promesa, jugar al hambre y miseria de los  pobres en espera de un adalid.

Ya desapareció la primavera latino americana, y con ella la neo-izquierda que llegó al poder. Sus partidos se tambalean, como son los casos de Brasil y de Venezuela, pero va surgiendo el hombre providencial luchando por su supervivencia.

Como la Cenicienta, los zapatos están en el suelo. Solo hace falta ver quien tiene el pie del tamaño de ese número. Con el colapso de los partidos políticos, veremos de nuevo surgir el caudillismo. Solo el tiempo dirá si el estancamiento de hoy, con la sepultura de los partidos, será para bien o para mal. ¡Ay!, se me acabó la tinta.