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LA LEY DEL 80-20 EN EL SECTOR AGRICOLA

Opinion
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Con motivo de la masiva afluencia de haitianos indocumentados, buena parte de los cuales logran evadir cuando no sobornar la vigilancia de la frontera, se ha aireado por nueva vez el tema de la a todas luces incumplida ley que obliga a contratar un 80 por ciento de mano de obra nativa y limita al restante 20, la del empleo de trabajadores extranjeros.

No obstante que esa pieza legal fue promulgada y está en vigencia desde hace años, la misma ha sido objeto de permanente desconocimiento, sobre todo en los sectores de la construcción y la agricultura. Es una violación, a la cual han hecho caso omiso las autoridades del Ministerio de Trabajo, pese a que está a la vista de todos. Una situación que es además ostensible en la misma ejecución de las obras del Estado.

Precisamente un reportaje aparecido en el matutino El Caribe en día reciente, revela que los inspectores del Ministerio del Trabajo no verifican en lo absoluto el cumplimiento de la ley en ninguna de las numerosas construcciones de edificios de vivienda, oficinas y negocios que se llevan a cabo, sobre todo en la ciudad de Santo Domingo.

Ahora, en relación con ese mismo tema, el ingeniero Osmar Benítez, presidente ejecutivo de la Junta Agro-empresarial Dominicana (JAD), advierte que la falta de suficiente personal nativo para trabajar en el campo obliga a la contratación de personal extranjero, en su inmensa mayoría braceros haitianos.

Benítez recuerda que la propia ley que establece la norma del 80-20, provee de un mecanismo de excepción para tales casos, cuando quede establecido sin margen a duda la absoluta necesidad de flexibilizar la misma. En tal caso, el Presidente de la República queda facultado para conceder la dispensa.

De acuerdo a dicha norma, todo empresario agrícola queda obligado a publicar avisos a través de la prensa radial o escrita, solicitando trabajadores dominicanos en cantidad específica para la realización de determinadas labores, otorgando un plazo vencido el cual podría suplir el faltante apelando a la contratación de mano de obra extranjera.

Dada la importancia que reviste la producción agrícola para satisfacer las necesidades alimentarias de la población, suplir al sector turístico y a la agro-industria así cumplir con los compromisos de exportación al mercado internacional, es obvia la importancia de contar con mano de obra disponible en cantidad suficiente para que no se afecte la misma.

Muy de tomar en cuenta, por tanto, las observaciones que al respecto acaba de hacer el presidente ejecutivo de la JAD, quien conoce como pocos la realidad y necesidades del agro nacional, dada su larga vinculación al mismo.

Tocará, en ese caso, al Ministerio de Trabajo velar porque la contratación de personal, tanto nativo como extranjero, se lleve a cabo con estricto cumplimiento de las normas laborales vigentes para el sector agrícola, tanto en lo tocante al pago de salarios como del disfrute de los demás derechos y beneficios sociales que otorga la ley.

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