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Mon, Nov

Tres panfletos

Opinion
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UNO

La historia del Estado-Nación denominado “República Dominicana” es la historia de un gigantesco despojo. La seudo república no ha sido más que el escenario de la movilidad social y las angustias de los pequeño burgueses, y el saqueo del Estado ha constituido la norma. Y para la materialización de ése saqueo la raya que separa a liberales y conservadores se entrecruza. Santana hacía viajar el país en sus mochilas, como una nación portátil. Ulises Heureaux (Lilís), reburujó a azules y rojos para desfogar sus ambiciones desmedidas. Buenaventura Báez cuajó un desprecio inaguantable contra su propio pueblo, y “se robó hasta la cubertería del palacio de gobierno”.
Es por ello que un pensador como Américo Lugo se irguió iracundo apoyándose en esa constante, y tronó maldiciendo nuestro destino: “El Estado dominicano(…) no ha podido subsistir sino en condición de farsa o parodia de los Estados verdaderos”. Y esa “parodia de los Estados verdaderos” es lo que tenemos todavía.

DOS
Pero esa “parodia de Estado verdadero” se encarna hoy en el Gobierno de Danilo Medina. Es como si la historia fuera una tautología. El Gobierno danilista organiza el saqueo del Estado coaligado con rojos, blancos y morados. Reproduce un esquema de saqueo dispuesto a todo para desvencijarnos. En la historia republicana es el Gobierno que más duro le ha dado con un palo a la piñata pública, y préstamos van y préstamos vienen, endeudando gentes que ni siquiera ha nacido, y que ya llevan sobre sus espaldas una porción de la deuda que un liderazgo irresponsable ha contraído en nombre del país entero.
¿Alguien recuerda en la historia un Gobierno más corrupto que este? ¿Hay límites a ese saqueo de la riqueza pública que caracteriza la gestión de Estado de Danilo Medina? Nadie le va a disputar el lugar destacado de ser el Gobierno más corrupto de la historia republicana. Pero ni siquiera eso es suficiente. El mayor nivel de inequidad e irresponsabilidad de quienes nos dirigen en la actualidad es la manera vulgar de cómo endeudan al Estado y empeñan el futuro inexorable. Muy a pesar de que la población más pobre del país tiene más de catorce años inmovilizada en la estratificación social, en un quintil que es como una condena a la pobreza y la marginalidad eterna, recibiendo tan solo el 3.9% de la escala salarial; y que, por el contrario, el 20% más rico de la población recibió el 50% del ingreso total de la nación, la carga de la deuda se distribuirá por igual en lo pesaroso de un destino labrado por quienes nos dirigen hoy. ¡Una inalcanzable cumbre de la desigualdad e inequidad! Con el arañazo de una estadística del progreso que exime de las pruebas, estamos rodeados por siglos de miseria que amenazan con devorarnos.
Cuando esa “parodia de Estado verdadero” colapse por el peso de la deuda que la más olímpica irresponsabilidad de un gobernante ha llevado a extremos históricos, como en Portugal, Grecia o Puerto Rico; quienes se joderán hasta el tuétano serán los pobres. Patria de todas nuestras miserias ancestrales, quienes deberían liberarnos nos condenan a la exclusión eterna, y al martirio.

TRES
La del Estado-Nación dominicana es la historia del saqueo más despiadado. Podríamos llenar numerosas cuartillas, infinitos escenarios en los cuales la realidad supera a la ficción. La imaginación no alcanza a describir toda la crudeza del estropicio. Trujillo, cuya dimensión de saqueo absoluto y dominación alcanzó hasta lo mágico religioso, supera a todas las emanaciones divinas de los dictadores del continente. Y Balaguer nos hizo creer que su verdadera naturaleza era el poder. Pero con la gestión de Danilo Medina no se conocía tanta determinación para el saqueo del Estado. Y eso que nos pedía tan solo un período de Gobierno para enseñarnos la Luna, y con dos períodos, ahora despliega su vocación de absoluto mostrándonos el trasero de su ambición.